La tradición de la libertad

 

Dalmacio Negro (1931-2024) es uno de los grandes intelectuales católicos del siglo XX, Catedrático y Académico, ha influido en la historiografía española y especialmente en la historia de las ideas políticas con solidos trabajos de investigación que, como el libro que ahora presentamos. Es recibido, actualmente, como un escrito de vanguardia para su tiempo y para la actualidad.

Ciertamente la afirmación de Dalmacio al comienzo de este trabajo merece ser tenida en cuenta: “el verdadero liberalismo es una tradición histórica nacida como límite del poder y defensa del juicio” (11).

Es decir, no estamos ante una ideología cambiante, sino ante una clave antropológica que Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca supieron descubrir, aplicar y hacer llegar hasta nuestros días.

Tradición de la libertad, quiere afirmar también un sexto sentido que nos hace reaccionar enseguida ante cualquier merma de libertad, como si temiéramos que pudiera vivirse el régimen de vida y organización política expuesto por George Orwell en su célebre obra “1984”.

En seguida, nos hará descubrir que “el cristianismo para el que la libertad es consustancial con la naturaleza humana, hizo suya la concepción grecorromana de la libertad exterior como la posibilidad de moverse a voluntad, libremente, en la polis y la concepción jurídica romana de la libertas” (115).

Llegado a este punto, añadirá unas consideraciones sobre la libertad que estarán llenas de un gran interés y sabiduría: “el cristianismo distinguió lo sagrado de lo laico y combinando la libertad interior -la libertad de la conciencia- y la libertad exterior introdujo con fuerza la idea de la justicia -a la que fue siempre bastante refractario el derecho romano- en el Derecho, que dejaba así de cosificar jurídicamente a las personas”.

La conclusión no puede ser más certera y clarificadora: “el nuevo sentido del derecho perfiló y potenció las tres dimensiones fundamentales de la libertad: la libertad civil, social o interindividual y la libertad política o colectiva. La –Iglesia las garantizó con su autoridad en tanto representante del pueblo natural como el pueblo de Dios que forma la cristiandad” (116).

Es interesante, la aplicación de estos conceptos a la llamada revolución del 68: “parece que el 68 ha vencido y ja llegad al poder. Un poder que pretende ser rebelde. Y que siempre tacha a sus opositores de conservadores, cuando, la verdad sea dicha, los conservadores son ellos” (132).

José Carlos Martín de la Hoz

Dalmacio Negro, La tradición de la libertad. Historial moral y política de la libertad, Sekotia, Madrid 2026, p. 11