En los últimos dos siglos, el crecimiento económico liberó a muchas personas de la lucha por la subsistencia y volvió nuestras vidas más largas y cómodas. Sin embargo, esta prosperidad tuvo un reverso: la destrucción del medioambiente, la homogenización de las culturas locales, la aparición de nuevas desigualdades y la brecha tecnológica.
Historia y balance.