En un aula, muchas decisiones se toman en segundos.
Un alumno interrumpe, una conducta se repite, un grupo deja de trabajar, una sanción termina o una relación comienza a deteriorarse. El profesor tiene que actuar mientras intenta comprender qué está ocurriendo realmente. Pero ¿estamos respondiendo a los hechos o a la interpretación que hemos hecho de ellos?