Este libro marcó un hito en Occidente, al abrir un debate no religioso sobre la supervivencia de la conciencia después de la muerte. Es fruto de las entrevistas de Moody con un grupo de personas que habían sido declaradas clínicamente muertas y reanimadas posteriormente.
El autor intenta descubrir un patrón en todas estas experiencias cercanas a la muerte, aunque hay que advertir que no todas son iguales. Escrito con objetividad, se lee con agrado.