Fundado en Sevilla en 1785, el Archivo General de Indias (AGI) custodia una vasta documentación de diversa naturaleza (cartas reales, relaciones de viaje, informes de méritos, bienes de difuntos, entre otros), generada por los organismos de la Corona española a lo largo de cuatro siglos del Imperio. Además de dar testimonio de la colosal labor implícita en administrar territorios remotos, ese universo de papel del AGI guarda un sinfín de historias personales.