San Ireneo

Moderadora: Lilian González Fajardo

6 de noviembre 2017

Enero, 2016

La playa de los ahogados

Villar, Domingo

Otra historia protagonizada por el detective gallego Leo Caldas. En esta ocasión investiga la aparición de un marinero muerto en la orilla del mar, con las manos atadas. En el pueblo en que todo comienza, realiza sus pesquisas para investigar el crimen en medio de una gente de carácter muy cerrado, que guarda silencio.

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Imagen de Rubito

El ambiente de marineros pescadores y los personajes están muy bien retratados; la tensión narrativa y la intriga de la historia también son estupendas. Además, la vida personal del detective, jalonada por sus apariciones en la emisora de radio donde colabora con el programa “La patrulla de las ondas”, el trato con su padre viudo y su tío hospitalizado, el bar que frecuenta para comer o cenar con la tertulia de conocidos, logran hacer entrañable al sensato y apasionado policía Leo Caldas, que tiene abierta una herida afectiva en su interrumpida relación con una mujer llamada Alba. Por otra parte, el humor y la ironía destensan las emociones, con situaciones casi siempre protagonizadas por su ayudante, aragonés directo y de mano suelta, que parece que poco a poco va entendiendo el carácter de los escurridizos gallegos y sus ambiguas contestaciones.

En fin, una novela muy conseguida que logra entretener y mantiene en vilo al lector; más extensa y al menos tan buena como la primera y que hace esperar la tercera.

(de Ángel García Prieto)

Imagen de guileto

Domingo Villar domina el género policiaco y lo hace con tal soltura que se le puede considerar un experto, un clásico. Y es así porque los personajes tienen consistencia, profundidad y las historias también. Todo ello sobre un fondo cultural, social de gran riqueza expresado con pluma fácil, sin cargar las tintas en lugares comunes sino explicando con los hechos y los diálogos el carácter gallego, con toques de humor sensacionales que hacen resaltar la tragedia que describe. Me recuerda mucho a Mankel y su inspector Wallander con la diferencia de que el ambiente que recrea me parece que supera con creces la frialdad y decadencia espiritual de Escania.

Imagen de enc

Escribir una novela policiaca tiene una técnica que no es nueva pero que Domingo Villar domina. Supone ir dibujando los personajes hasta hacerlos reales; adornarlos con detalles innecesarios que los enriquecen y al mismo tiempo alivian la novela; los diálogos imprescindibles; los comentarios que en un primer momento sorprenden, pero con los que el lector se puede sentir identificado –una técnica cervantina- y por encima del todo el engaño, que el autor nos ofrece para después ir tirando de él como el torero arrastra detrás de si al toro. En esta novela habría que citar también los lugares: la ciudad de Vigo esquemáticamente dibujada, la playa de Panxón y Monteferro, quizá familiares para algún lector. Escoger y separar; escoger lo que es útil y prescindir del resto, para no cansar. Por eso algunos capítulos no son más que escenas y Domingo Villar nos regala con una técnica atractiva y curiosa para ordenarlos: en vez de numerar los capítulos encabeza cada uno de ellos con una palabra y sus significados tomados de un diccionario. Una novela interesante, que se lee con facilidad a pesar de sus más de cuatrocientas páginas.

Imagen de Ran

El autor muestra cómo se puede escribir una novela policiaca interesantísima, llena de humanidad, manteniendo la atención, urdiendo una trama verosímil, y concluyendo la resolución del caso con un final trepidante.
Se trata, pues, de una buena novela en la que no faltan detalles de humor. El autor es gallego, la trama se desarrolla en Galicia, principalmente en Vigo, el inspector (el protagonista) es gallego, y su ayudante maño, con lo que se dan situaciones divertidas que rezuman el genuino espíritu gallego, incluidas las meigas.
En fin, una novela para disfrutar.

Imagen de almudena

Continua el autor con el protagonista de la novela Ojos de agua que tantos seguidores ha tenido. La trama policiaca está muy bien construida. Aunque la descripción es pausada, la novela engancha. Se descubre un gran cariño hacia los paisajes de la zona de las Rias Bajas gallegas y sus personajes. Especialmente recomendada para los amantes de Galicia y del mar.