Con frecuencia, seguramente, nos hemos dado cuenta de hasta qué punto nos hemos excedido al juzgar a una persona, un amigo, un compañero de trabajo. En el día a día, cuando estamos inmersos en nuestros quehaceres, en ocasiones complejos, a veces cansinos, tendemos a compararnos, a ver defectos en los demás, a pensar que no lo hacen como yo.