Ante el concepto de esclavitud surge, automáticamente, la idea de liberación. Nadie quiere ser esclavo. Podemos comprometernos y queremos comprometernos con muchas cosas en la vida: el matrimonio, un trabajo adecuado, vivir cara a Dios como cristianos, cumplir con una promesa con un amigo. Todo eso significa libertad: porque quiero, me comprometo. No tiene nada que ver con el concepto de esclavitud. Este es un concepto negativo, que se debe desechar, porque supone dejar de ser libres.