Don Marcelo González (1918-2004), cardenal arzobispo de Toledo fue uno de los principales protagonistas del postconcilio en España, puesto que logró aplicar el concilio Vaticano II con toda hondura y profundidad en la diocesianeidad, impulsar toda la teología del laicado, revitalizar la vida de las parroquias e instituciones seculares y religiosas y lo más difícil de todo: mantener llenos y desbordados los seminarios y noviciados de Toledo y de otras diócesis de España que siguieron también el Concilio y su buen ejemplo