Hablaba con un amigo sobre asuntos teológicos y surgió un tema no habitual y sugerente: “El carácter de Dios”, y pocos días después me escribió:
En principio pensaba yo que el carácter es algo limitado, humano y, como es lógico, de Dios no puede decirse nada limitado. Sabemos que en Dios todas las perfecciones son infinitas. Todo es Uno y único. Que las perfecciones que predicamos de Él solo son distintos aspectos de su unidad esencial.