Este libro recoge el último gran testimonio de Rafael Alvira, filósofo de sencillez profunda, maestro socrático y cultivador de la grandeza de ánimo. No se trata de una simple recopilación de ideas: es, ante todo, un legado vivo. A través de un diálogo grabado poco antes de su fallecimiento en 2024, Alvira ofrece una reflexión lúcida, serena y esperanzada sobre el mundo que habitamos y el que estamos llamados a construir.
En sus páginas, el lector encontrará mucho más que un perfil intelectual. Aparecen recuerdos personales, diagnósticos certeros de nuestro tiempo y convicciones expresadas con la claridad de quien piensa para compartir, no para ocultarse tras sus ideas. Como señala Higinio Marín, la filosofía de Alvira es inseparable de una magnanimidad que nace de la gratitud: “Saber y no saber crecen juntos, porque la realidad no se agota en secretos descifrados, sino que se abre como misterio inagotable”.
Desde esa conciencia humilde y al mismo tiempo audaz, Alvira invita a pensar con hondura y a vivir con la serenidad de quien se sabe deudor de todo lo recibido. Su pensamiento no busca imponer, sino abrir caminos. Su palabra no dicta, sino que acompaña.
En este testamento intelectual y humano se transparenta la esperanza que animó toda su vida: levantar una cultura nueva sobre la base de la familia, de la educación y de la promesa confiada. Una filosofía que no pretende dominar, sino recibir; que se atreve con lo grande, pero desde la certeza de que todo es don.
| Edición | Editorial | Páginas | ISBN | Observaciones |
|---|---|---|---|---|
| 2026 | Ediciones Cristiandad |
198 |
9788470577055 |
Subtítulo: Un diálogo con Rafael Alvira |
Comentarios
Rafael Alvira es una de esas
Rafael Alvira es una de esas personas extraordinarias que he tenido la suerte de conocer en mi vida. No solo eso, también tuve el privilegio de ser su alumno en la Universidad de Navarra, donde, como el maestro que era, conseguía fascinarnos e interpelarnos con sus clases de historia antigua de la filosofía. Este libro es exactamente lo que indica su título: una deliciosa conversación con Rafael Alvira en la que va desgranando recuerdos al tiempo que habla de educación, de empresa, de la familia, de filosofía política… Y todo ello sin pelos en la lengua, sin pagar el peaje de la corrección política, desde una profunda fe y desde el agradecimiento por una vida intensa, rica y lograda (“El agradecimiento es la verdad del pasado”, p. 189), con una visión muy realista, pero esperanzada, y sin que falte el sentido del humor: “En fin, Dios triunfará siempre al final, pero a ver si se da prisa”, p. 172. Magnífico el prólogo de Higinio Marín.