Lane Kenworthy, profesora de sociología de la Universidad de San Diego en California ha realizado una magnífica investigación acerca del problema de la desigualdad en la civilización occidental y especialmente en Estados Unidos.
El trabajo es riguroso, matemático y humanista a la vez, metodológicamente impecable pero rigurosamente subjetivo pues, aunque proporciona todas las fuentes y los datos utilizados, no deja de ser una interpretación de los mismos, eso sí rebatible y opinable. Ciertamente, la filosofía humanista global con estos datos afirmará que el problema no está realmente en la desigualdad pues los parámetros indican una inmensa clase media como es la tendencia de los últimos años.
Realmente los ricos son más y más ricos que hace unos años y los pobres se reparten a pates iguales entre los emigrantes de primera generación y los desequilibrados de inveterada generación. Pero lo que sí es cada vez más claro es la facilidad para realizar encuestas fiables que en otras épocas donde apenas se podían marcar tendencias.
Se mantiene la tónica y se ha consolidado la disminución de familias numerosas, pero ha aumentado el número de familias con tres hijos. Quizás, porque actualmente los jóvenes acceden al matrimonio con treinta años y no les da tiempo a tener más de tres hijos antes de llegar a los cuarenta, fecha del factor de riesgo. El uso generalizado de anticonceptivos debe ser tenido en cuenta.
Asimismo, otra de las conclusiones clave del trabajo es el mayor acceso a la educación con lo que esto conlleva para que la democracia siga gozando de buena salud en la civilización occidental y, con sus vaivenes, podamos seguir equilibrando la actual nueva política de bloques.
Ciertamente, este estudio sociológico demuestra que los créditos se están dando con mayor rigor y la economía global está más segura. Pero, el problema es que la economía ha dejado de ser global para separarse en tres grandes bloques dirigidos por Estados Unidos y el gran mercado americano y europeo, el bloque ruso de amplias influencias y el chino.
El factor de las guerras en la actualidad limitada a bombas y drones parece permitir conflictos muy caros económicamente con grandes problemas energéticos y sin duda algunas injustificables. Lo que llama la atención es el funcionamiento de los líderes de los bloques que actúan como si fueran dictadores cuando teóricamente estaríamos en una sociedad democrática y con un consejo de seguridad de Naciones Unidas.
El último capítulo lo dedicará al estudio de cómo reducir todavía más la desigualdad mediante cuatro elementos: Earnings, government transfers, reducing top-end incomes, Wealth (109-124).
José Carlos Martín de la Hoz
Lane Kenworthy, Is inequality the problem? Oxford University press, New York 2026, 168 pp.