Tú es que estás loco

 

Una de las últimas obras de Saroyan, cuando parece ser que económicamente no andaba muy bien, es “Tú es que estás loco, papá”. Conversaciones con el hijo de diez años. Al parecer es la relación con su propio hijo, lo cual no quiere decir que, al escribir el libro, se salga de alguna manera de lo que fueran sus diálogos. Es difícil escribir con exactitud todo lo que pudo surgir en aquellos simpáticos momentos.

Está muy bien escrito y los diálogos son tiernos y amables. Todo el libro se plantea con el hijo como relator. Esto tiene sus dificultades. En los diálogos da igual, hablan los dos y son momentos tiernos y muy bien escogidos. Pero le veo un problema y es que al ser el chaval el narrador, el comienzo de cada capítulo -son capítulos breves-, la redacción de inicio de cada situación no resulta creíble como escrita por un infante de diez años. Resulta un poco chocante.

Pero lo que resulta más curioso es que se esté construyendo una historia en la que los protagonistas son padre e hijo de diez años. En el comienzo está la madre y la hija, pero prácticamente solo para despedirse, de buenas maneras, sin duda. Y ya no vuelven a aparecer hasta que en Navidad deciden juntarse todos para celebrar en familia las fiestas. Después se vuelve a la misma situación de separación.

No hay ninguna explicación. Viven separados, como si fuera lo más natural del mundo. Y es esto lo que me parece verdaderamente lamentable. Durante toda la lectura el lector echa en falta la familia. La relación padre-hijo es magnífica, pero sería estupenda si fuera una situación casual, temporal, porque la madre ha tenido que salir de viaje o porque ha fallecido. Pero sabiendo que está allí y con una hija de los dos, en todo el relato se está sintiendo la tristeza de lo antinatural.

Que al padre le dé igual estar separado de su esposa es bastante triste. Que al hijo le de igual no estar con su madre, es totalmente antinatural. Por lo tanto, el relato queda cojo, penoso, triste en todo momento, a pesar de que lo que describe el autor son momentos simpáticos del padre y el niño, que se divierten, que disfrutan del mar, etc. Pero no se entiende, no parece dentro de ninguna lógica, que al niño le de igual no estar con la madre, lo que hace que el relato sea muy aparente.

Pero si alguien piensa que esto es bastante normal y que eso se da con frecuencia, entonces no nos queda más que lamentarnos de que esté así la sociedad. Que pueda haber con tanta facilidad rupturas que no son ya solo de marido y mujer, si no que llegan a separación de padres e hijos. Para mi gusto esto hace que el escrito, siendo técnicamente magnifico y los relatos del día a día, tiernos y simpáticos, en su conjunto lo que nos muestra es la terrible situación de, quizá, muchas familias.

La sensación de, imagino, más de un lector, es penosa, a pesar de que todos los momentos descritos sean simpáticos, bellos, atractivos. ¿Que para muchos eso es lo de menos? Pues no nos queda otra cosa que lamentarnos de cómo está la sociedad moderna occidental que no valora la unidad familiar.

¿Es recomendable la lectura? Tengo mis dudas.

Ángel Cabrero Ugarte

William Saroyan. Tú es que estás loco, papá. Eunsa 2025.