El ángel del Vaticano

Muchos creyentes conocen y rezan las Letanías de la humildad, de las que tanto el Papa Francisco como el Cardenal Robert Sarah, entre otros, han querido hacerse eco en distintas ocasiones. Pero quizá no sean tantos los que están familiarizados con otros escritos de su autor, el siervo De Dios Rafael Merry del Val, cardenal español que fue secretario de Estado de la Santa Sede con san Pío X y mano derecha suya durante el tiempo que duró su pontificado.

Rafael Merry del Val era un diplomático con una excelente preparación, pero por encima de eso era un hombre austero y un gran sacerdote cuyo máximo anhelo, recogido en su epitafio, era llevar almas a Dios: Da mihi animas, caetera tolle. Aunque habría preferido ser pastor de almas en una pequeña parroquia, supo aceptar la voluntad de Dios y servir a la Iglesia desde Roma, donde llegaría a ser conocido como el ángel del Vaticano. Su cuerpo descansa en la Cripta de los Papas en la Grutas Vaticanas, siendo el único cardenal entre todos los soberanos pontífices.

En los Escritos Espirituales que forman parte de este libro, muchos de ellos traducidos por primera vez al español, el lector descubrirá la hondura, sencillez y claridad de un sacerdote que vivía exclusivamente para que en él se cumpliera la voluntad de Dios. Sus oraciones, cartas, meditaciones, pláticas, discursos y conferencias nos hablan del amor de Dios y nos acercan al Sagrado Corazón de Jesús, del que era muy devoto, y a la Virgen María, a la que él se consagró como terciario servita, y de la que diría: «De nosotros se dirán cosas gloriosas ante el trono de Dios. Las dirá María».

Reedición de la semblanza y de las obras espirituales del cardenal Merry del Val.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2021
202
9788412374438
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Rafael Merry del Val (1865-1930) fue un Cardenal español que nunca residió en España. Nació en la embajada de España en Londres, de la que su padre era secretario y cursó sus estudios en Gran Bretaña y Bélgica. Ingresó en el seminario de Ushaw, en Inglaterra, para terminar en Roma, en el Colegio de los escoceses. En 1885, León XIII lo incorporó a la diplomacia vaticana. Ordenado sacerdote en 1888, fue consagrado Arzobispo en 1900. En 1903, el recién elegido papa Pío X, lo designó Secretario de Estado. Falleció en Roma, en 1930.

Señala Harriet Murphy la dificultad de elaborar una biografía de Merry del Val, dado su nulo afán de protagonismo. El deseo del español era ser párroco en una pequeña localidad, nunca pertenecer a la carrera diplomática o ser Secretario de Estado, no obstante, tuvo que rendirse a la voluntad de los pontífices. Merry canalizó su sentido pastoral a través de la atención de los jóvenes en el Trastevere romano. Constituyó la Pía Asociación del Corazón de Jesús, para la que elaboró una regla de vida que incorporaba el rezo diario del Santo Rosario. De esta Asociación salieron numerosas vocaciones religiosas, entre otras el que luego sería Cardenal Ottaviani.

En el tiempo que le dejaban libre sus obligaciones en el Vaticano se sentaba en el confesionario, daba ejercicios espirituales o preparaba a no católicos para su incorporación a la Iglesia. También atendía conventos de religiosas. Le tocó representar a la Santa Sede en la apertura de los Congesos de Mujeres Católicas en 1922, 1925 y 1930. Ante las mujeres, puso de manifiesto el neopaganismo que se había instalado en la sociedad -son los felices años veinte- y la pérdida del sentido cristiano en las familias, que se ponía de manifiesto en la extensión del divorcio y en el riesgo para la fe que suponían los matrimonios mixtos.

Su espiritualidad estaba centrada en el cumplimiento de la voluntad de Dios, que para él se manifestaba en el servicio al Pontífice, en la obediencia pronta y sin una queja y en apartar de sí la vanidad. Esto último parece importante, dado lo que había sido favorecido por los Pontífices a edades tan tempranas. También rezaba por la vuelta de la Gran Bretaña a la obediencia del Pontífice Romano. Son verdaderas perlas las reflexiones y consejos de vida espiritual que recoge la autora bajo el epígrafe Regla de vida.

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Reedición de algunos escritos espirituales del cardenal Merry del Val. Leer artículo >>