Entre las ruinas humeantes de Gaza y las páginas amarillentas de los libros, un anciano espera. ¿A qué espera? Quizá a que alguien, por fin, se detenga a escuchar. Porque los libros que sostiene entre sus manos no son solo objetos: son fragmentos de una vida, destellos de una memoria, cicatrices de un pueblo.
Cuando un joven fotógrafo francés enfoca su cámara hacia ese anciano rodeado de libros, ignora que está a punto de cruzar el espejo. «Detrás de cualquier mirada, ¿no hay una historia? La de una vida. La de todo un pueblo, a veces», murmura el librero. Así comienza la odisea palestina de un hombre que ha hecho de las palabras su refugio, su resistencia y su patria.
Del éxodo a la prisión, del compromiso a la desilusión política, de los hijos que vemos crecer y vivir a las tragedias que nos arrebatan a quienes amamos, su voz nos guía por los laberintos más íntimos de la historia.
| Edición | Editorial | Páginas | ISBN | Observaciones |
|---|---|---|---|---|
| 2026 | Salamandra |
128 |
979-1387640644 |
Traducción de José Antonio Soriano Marco |
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Novela breve e intensa sobre
Novela breve e intensa sobre la vida en Gaza y los campos de refugiados. Ambientada en la época actual, los protagonistas son Julien Desmanges, un joven fotógrafo francés, y Nabil Al Djabir, un anciano librero de Gaza. Julien debe hacer unas fotos para su periódico, pero desea algo diferente, que no sea bélico, “aunque la vida normal no sea para los periódicos”. Y en su vagar por Gaza, “una ciudad en constante reescritura”, encuentra a Nabil leyendo en la puerta de su librería: una foto perfecta. Pero el anciano desea compartir antes su historia, una vida en el exilio. Nacido en 1948, su existencia y la de su familia siempre ha estado unida a un campo de refugiados tras otro, “un cementerio de esperanzas rotas”. Aunque, gracias a una beca, estudió en la Universidad de El Cairo, volvió a Gaza para seguir sobreviviendo junto a su pueblo: una historia de desarraigo y nostalgia, de duelo y pérdida, aferrada y anclada en la literatura, en la lectura… para no desaparecer como ser humano.
El autor de la novela es Rachid Benzine (Kenitra, Marruecos, 1971), afincado en Francia, politólogo, novelista y dramaturgo. Entre sus libros, destacan Así hablaba mi madre, Ante los ojos del cielo, Viaje al fin de la infancia y El librero de Gaza. En esta última, presenta una historia conmovedora, como otras miles de vidas semejantes, que se acerca al lector a través de la segunda persona narrativa, un “tú” que nos implica a todos los lectores y nos hace partícipes de la trama. Aunque narrada con gran ternura y belleza, los hechos siguen siendo crueles, hirientes, sangrantes…; y en sus descripciones minuciosas, encontramos duras metáforas que humanizan el paisaje urbano destrozado, como una metonimia de las personas que lo han habitado: “fachadas destripadas, las entrañas de hormigón desparramadas, ojos arrancados de las ventanas”. Al margen de la política, de la guerra y de la historia, Rachid Benzine nos acerca a una realidad dolorosa, viva y persistente como ya hicieron los grandes autores clásicos, porque “los poetas capturan lo que nosotros sentimos pero no sabemos expresar”. Ana María Díaz Barranco