El sabotaje amoroso

Con ‘El sabotaje amoroso’, la segunda novela de Amélie Nothomb recoge las conmovedoras vivencias de su infancia en China. En el gueto de los diplomáticos y sus familias del barrio de San Li Tun, en Pekín, la narradora, que entonces tenía siete años, se enamora de una bellísima niña italiana, Elena. Ella le enseñará, con la cruel ingenuidad que sólo un niño puede tener, todos los padecimientos del amor. Amélie Nothomb es magistral tejiendo los géneros –el lirismo de la prosa, el exotismo veraz del escenario, la voz profunda y tierna a la vez de quien aprende precozmente los laberintos de la pasión y se ve obligada a reflexionar sobre ellos– y eso hace de esta novela una aventura irresistible

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2003
160

Traductor: Sergi Pamies
Colección: Panorma narrativa

Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.5
Average: 3.5 (2 votes)
Interpretación
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Género: 

Comentarios

Imagen de Rubito

Ingenisa trama que en un principio puede desconcertar al lector. Me refiero el enamoramiento de la narradora, siete años, de la nueve inquilina del gueto, una italiana de seis años.La niña ¿enamorada? tiene una enorme madurez expresiva y formal.Tiene mente de persona mayor y amor de niña pues se enamora de la belleza misma ya que no siente aún la diferenciación de sexos.
Interesante es cómo ven los niños las actitudes de sus mayores, la naturalidad de la inocente crueldad en la guerra que entre ellos mismos se han declarado y la objetividad al describir la fealdad del exterior, de la uniformidad gris de personas edificios y calles de Pekin.
De facil y entretenida lectura.

Imagen de cdl

Nothomb es una de las jóvenes promesas de la literatura francesa. Hija de diplomáticos belgas, nació en Japón y creció en Beijing. Este libro no es ni novela ni autobiografía ni divagación, sino una especie de memento, un «acuérdate», que mezcla ficción con realidad, verdad con exageración, la inocencia infantil con la ironía más cruel. Nothomb recuerda los años que vivió en la espantosa Ciudad de los Ventiladores (Beijing). Era la misma fealdad habitable y, para sobrevivir a ella —algo aún más difícil que sobrevivir a la peor de las miserias— su ánimo infantil se refugió en la guerra. En la guerra y la imaginación galopante. En ese gueto pekinés de diplomáticos, los niños entablaron la Tercera Guerra Mundial contra los alemanes orientales, primero, y contra los nepalíes, después. Entre ventiladores, caballos-bicicletas, torturas de niños aliados a niños alemanes, travesuras, reprensiones paternas y una barda, transcurrió la infancia de la autora, recreada a través de sus ojos de seis años. La fealdad fue definitivamente saboteada por Elena, una niña italiana que llegó al barrio y de quien Amélie se enamoró perdidamente. No se piense mal, es el enamoramiento de la belleza misma. Comienza entonces la segunda parte del libro, hasta que la belleza —Elena— sabotea amorosamente a su Amélie.