La chica de Kyushu

Kiriko Yanagida, una joven humilde, viaja de Kyushu a Tokio para solicitar la ayuda del famoso abogado criminalista Kinzo Otsuka. Está convencida de que su hermano, acusado de asesinato, es inocente, pero Otsuka no acepta el caso y le recomienda que se lo encargue a un abogadode oficio. Ante la negativa del que parece ser el único abogado capaz de defenderlo con solvencia, el hermano de Kiriko acaba sentenciado a cadena perpetua y poco después muere en la cárcel. Todo ello pone en marcha una serie de sucesos que tendrán consecuencias imprevisibles. 

Como toda buena novela negra, no es solo una novela de misterio, sino que intenta también describir y cuestionar la sociedad en la que está ambientada. Matsumoto se ocupa, en este caso, de las dificultades que tienen las personas con menos recursos para conseguir un juicio justo. 

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2017
264
978-84-17007-04-1

Traducción del japonés de Marina Bornas

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Novela negra, de crimen y misterio, ambientada a finales del siglo XX en la ciudad de Tokio. Tal y como indica el título, la protagonista es la chica de Kyushu, Kiriko Yanagida, una joven mecanógrafa de 20 años. Tras ser condenado su hermano Masao (maestro de primaria) en la ciudad de K por un asesinato del cual se declara inocente, Kiriko decide viajar a Tokio para pedirle ayuda al abogado más prestigioso de Japón en derecho penal, el famoso letrado Kinzo Otsuka. Huérfanos desde hace años, Kiriko es la única familia de Masao y, por ello, decide luchar con determinación y espíritu indomable para conseguir la libertad de su hermano y la declaración de inocencia.

Sin embargo, todos sus esfuerzos serán en vano ya que el célebre abogado no acepta defender el caso y su hermano muere con deshonra en la cárcel unos meses después. A partir de ese momento, la acción se precipita y una serie de hechos que, a veces, se producen de forma fortuita, consiguen que Kiriko, llena de odio y rencor, vaya fraguando poco a poco  su venganza sobre el resto de los personajes implicados. En sus deseos de represalia y de castigo, se verá inmersa en sórdidos ambientes y prescindirá de cualquier tipo de moral para llevar a cabo sus fines. Así, la novela, publicada por primera vez en 1961, se convierte en una historia sobre la injusticia, pero sobre todo en una trama bien urdida para consumar la sed de venganza.  

Como es propio de este género, en el relato destacan las descripciones pormenorizadas de los asesinatos, de los daños ocasionados en las víctimas, así como datos precisos del escenario del crimen, disposición de muebles y objetos, huellas, etc., con el fin de ir construyendo la urdimbre de las piezas que conforman el puzle. Del mismo modo, se incluyen informes forenses y policiales, confesiones, cartas y declaraciones en primera persona que acercan la acción a los lectores y les proporcionan pistas para intentar resolver el caso: un exhaustivo material que se repetirá impreso hasta tres y cuatro veces a lo largo de la narración para facilitar el seguimiento de los hechos. Por todo ello, la crítica literaria ha considerado al autor Seicho Matsumoto como el Simenon japonés, preocupado no solo por la trama detectivesca, sino también por la sociedad en la que se producen los crímenes: como afirma Fernando R. Lafuente en ABC, “el autor japonés no solo traza un argumento de espeluznante precisión, sino que incorpora elementos propios de la crítica política y social”.