La penitencia de Fray Cadfael

1145. Esteban, rey de Inglaterra, se encuentra en guerra con su prima Matilde, hija de Enrique I y legítima heredera de la Corona. Los nobles ingleses tienen sus lealtades repartidas entre los primos y la guerra lleva años devastando el reino.

Felipe FitzRobert, contra la opinión de su padre, el conde de Gloucester, ha abandonado el servicio de Matilde a fin de dar una oportunidad a la paz.

Los Obispos ingleses han convocado una reunión de las partes enfrentadas a fin de llegar a un acuerdo. A ellos se ha unido Fray Cadfael, con la intención de buscar y rescatar a unos prisioneros que nadie sabe dónde se encuentran.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2003
362
84-9759-791-5

Advertencia en portada: El monje detective Fray Cadfael.

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Se trata de una lectura ligera, amable, que nos traslada al siglo XII, durante las luchas por la corona de inglaterra.

Es un tópico afirmar que la Edad Media fue la edad cristiana por antonomasia. Resulta difícil de creer, ya que en ella siempre estuvo presente la guerra. También se ha calificado la Edad Media como época oscura por su escaso nivel cultural. La autora, Ellis Peters, reproduce ese ambiente guerrero y oscuro, pero también desliza en el relato las fuertes convicciones cristianas de aquellos hombres y mujeres, tan imperfectos en otros aspectos.

Así el capitán FitzRobert dice: "Cualquier cosa que permita a los hombres vivir, cultivar los campos, recorrer los caminos y dedicarse tranquilamente a sus ocupaciones está por encima del derecho de cualquier monarca" (pág.262). Es una buena reflexión aplicable hoy, cuando la sociedad se encuentra dividida, si no por el derecho de los monarcas, por los derechos sociales, territoriales y por tantos otros motivos que dificultan la paz y la convivencia.

Termina la reunión y tanto clérigos como laicos se reúnen en el templo para recitar el Oficio Divino. Fray Cadfael sale y encuentra un campesino que trabaja en los campos. "Que Dios bendiga tu trabajo" -le dice. La bendición del trabajo se nos antoja actual, pero ya se practicaba hace diez siglos. Antes de continuar su camino en busca de los presos, ruega a aquel hombre: "Rezad de vez en cuando una plegaria por todos los prisioneros y cautivos y hareis una buena obra" (pág.149). No necesita explicarle qué es una plegaria ni por qué hay que rezarla.

En conclusión, es posible que la Edad Media fuera una época oscura, y la verdad es que todos los siglos -incluyendo el nuestro- han tenido su parte de violencia y de oscuridad, pero también fue una época de esperanza por medio de la fe cristiana, que hoy, sin embargo, parece haberse oscurecido.