Lector, vuelve a casa

Se trata de un estudio basado en estudios, y al mismo tiempo de un ensayo escrito con simpatía, rebosante de anécdotas, citas, metáforas, y un gran sentido educativo y formativo: Wolf es una especialista en la lectura, que ha pasado muchos años investigando la dislexia, atendiendo a todo tipo de factores, también culturales, y desde ese vasto conocimiento aborda en Lector, vuelve a casa la lectura en su sentido más amplio.

El enfoque principal del libro es neurobiológico, y uno de sus puntos de partida es que, teniendo en cuenta la neuroplasticidad del cerebro, la continua y masiva exposición interactiva al mundo digital ha reconfigurado nuestras conexiones neuronales, de modo que tenemos facilidad para hacer algunas cosas, pero la hemos perdido para otras. Todos —pero especialmente las generaciones más jóvenes— somos más capaces de hacer multitarea, pero notamos la dificultad para desarrollar otras capacidades. En palabras de la autora, pensando en el futuro de los niños:

aquellos que han leído mucho y bien tendrán muchos recursos que aplicar a lo que lean; y los que no lo hayan hecho, tendrán menos que aportar, lo que, a su vez, les dará menos base para la inferencia, la deducción y el pensamiento analógico, haciéndoles más propensos a caer presa de información no contrastada, ya sean informaciones manipuladas o completamente falsas. Nuestros jóvenes no sabrán lo que no saben.

De ahí que se haga las siguientes preguntas:

¿Desarrollarán los nuevos lectores los procesos cognitivos que requieren más tiempo y se nutren de soportes impresos a medida que absorben y adquieren nuevas capacidades cognitivas acentuadas por los medios digitales? Es decir, ¿la combinación de la lectura en formato digital y la inmersión diaria en distintas experiencias digitales —desde redes sociales hasta juegos virtuales— impide la formación de procesos cognitivos más lentos que conforman la lectura profunda como el pensamiento crítico, la reflexión personal, la imaginación y la empatía?, ¿la mezcla de estímulos que distraen continuamente la atención de los niños y el acceso inmediato a múltiples fuentes de información aporta a los jóvenes lectores menos incentivos para construir sus propios almacenes de conocimiento, o para pensar por sí mismos de forma crítica?

Y Wolf da bastantes respuestas: centrándose principalmente en el campo educativo, evita una reacción tecnofóbica y nostálgica de la lectura, y propone desarrollar los dos tipos de redes neuronales —como ella lo llama— un cerebro bialfabetizado, mediante una buena educación tanto en el ámbito de la lectura sobre papel impreso, como en el de la interacción digital, con tiempos y actividades verdaderamente relevantes y bien orientados en ambos ámbitos.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2020
256
978-84-234-3133-5
Valoración CDL
3
Valoración Socios
4
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Comentarios

Imagen de Mora Fandos

Me ha encantado ver preguntas tan pertinentes sobre la lectura, formuladas de modo tan preciso, así como  la necesidad de la autora de alcanzar respuestas: a lo largo de estas doscientas páginas Wolf da una serie ordenada y amena de argumentos científicos, culturales, éticos y profesionales para recuperar y profundizar en el hábito de leer, y para educar, tanto en la familia como en las aulas.