Letras y poder en Roma

Es una recopilación de estudios de Antonio Fontán sobre la literatura latina y sus autores clásicos, y su influencia en la cultura occidental actual. Contiene un capítulo sobre la influencia del cristianismo en el Imperio romano, de gran actualidad.

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2001
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Con el fin de dar cohesión a un trabajo realizado a lo largo de medio siglo, el conocido profesor y político Antonio Fontán ha reunido en el presente volumen un conjunto de ensayos y artículos sobre aspectos literarios y sociopolíticos de la época romana con el sugerente y significativo título de Letras y poder en Roma.

Los textos recopilados, agrupados en cinco amplios capítulos titulados «La palabra de los clásicos», «Política e Historia», «Los Hispanos», «Oradores y poetas» e «Imperio y cristiandad», recogen acertados estudios sobre muy diversas cuestiones, entre otras, la concepción de la historia y la capacidad retórica de Tito Livio, la relevancia de los escritores hispanorromanos entre los postclásicos del siglo I d. C., la «filosofía política monárquica» de Séneca, la restauración de la antigua Retórica en los años sesenta del siglo XX, la revolución «político-ideológica» del emperador Constantino, o la segunda latinización de Europa durante el Renacimiento Carolingio en el siglo IX.

Evoluciones léxicas

Asimismo, elabora detallados análisis de algunas evoluciones léxicas, como los realizados sobre el origen del término classicus o la traslación semántica de gravitas, de problemas textuales, como el dedicado al griego de Tito Livio o al corpus de los Diálogos de Séneca, o de corte estructural, como el emprendido en una oda de Horacio. Todos ellos constituyen un conjunto minucioso y bien resuelto que conforma un auténtico retrato de las «Letras» y el «poder» en Roma, encarnado de forma especial en las figuras de Tito Livio, Séneca y los Anneos de la Bética, a quienes el autor dedica varios artículos.

No obstante, como bien defiende Fontán, estos estudios y estos análisis no deben, ni pueden, ser considerados como una labor hermeneútica sobre cuestiones ya fosilizadas, sino sobre muchos asuntos de vigencia actual. Una actualidad de lo clásico que se apoya, sin duda, en la premisa indiscutible de que la civilización moderna y contemporánea es heredera directa o indirecta de la cultura romana. Una actualidad de lo clásico, además, que es consecuencia de la permeabilidad y la vocación universalista que caracterizó a la cultura romana, pues no en vano Roma supo actuar como la gran receptora y asimiladora de los elementos de otras culturas, en especial de la griega, y convertirse en transmisora de sus valores perennes.

Con la perspectiva de estas consideraciones deben entenderse los estudios de este volumen que, en palalabras del autor, «tratan de cosas muy antiguas, pero de cosas nuestras, de los hombres de hoy» (página 14). Pero esto no es todo ni suficiente, y así Fontán recuerda que los autores clásicos merecen ser leídos siempre, no sólo por su valor literario y por la actualidad de sus obras, sino porque también «divierten, comunican e informan».