Los españoles

La añeja Europa vive tiempos convulsos, de sequía económica y tempestades políticas, que proyectan un futuro incierto. Cuando todavía no ha habido tiempo para construir una comunidad europea sólida, resurgen, con más o menos virulencia, los viejos patriotismos: Europa parece asomarse nuevamente a sus viejos demonios, y lo mismo ocurre en España.También nosotros tendimos a pensar en las naciones como realidades «eternas», además de como uno de los aspectos más permanentes de nuestra biografía, y seguramente por eso las defendemos como si fueran fundamentales para nuestra identidad
individual.

Pero ¿qué es en realidad una patria? ¿Existe un adn común que viaja por un país desde su nacimiento hasta su muerte? ¿Es posible, en suma, ir más allá de los tópicos que constituyen la inmensa fábula de un país para fotografiar su alma? Gabriel Magalhães, uno de los observadores más libres y originales de la Península, nos ofrece en este ensayo respuestas a estas preguntas, así como algunas claves para entender el entramado de nuestra vida colectiva y en qué podría consistir la convivencia entre los españoles en el siglo XXI. Una reflexión tan lúcida, perspicaz y crítica, como afectuosa.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2016
205
978-84-943666-6
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Imagen de aita

El trabajo está hecho con mucho afecto, muy delicadamente, con ganas de agradar y con mucha suavidad. Está estructurado en dos grandes apartados.

En primer lugar, lo que sería lo eterno de España, lo imperecedero, lo que la historia nos ha legado. Lógicamente, comienza con una páginas típicas (21-23), para dar paso a un resumen y un poco más original y razonado:  la tensión (30), la honra (32), la tensión con una sonrisa (36), el valor (40), el realismo (42), la fiesta diaria de estar juntos (57); en definitiva, la tertulia  (57-67) y  la mentalidad de emperadores.

La segunda parte la dedica a estudiar lo que ha variado, esencialmente dos cosas la opresión de las nacionalidades vasca y catalana, por un exceso de autonomía y multiplicación de la burocracia y por sobrevaloración de la lengua (143). Se detendrá ampliamente en el problema catalán (178-179).

Lo más interesante son las últimas páginas donde el autor reclama volver a las raíces cristianas de España para poder contribuir a Europa y al concierto mundial. Además hará un gran esfuerzo en explicar la importancia de la ética y el rearme moral (184-189).