En el jardín del señor Villa han aparecido unos topillos que amenazan con destruir su jardín de lavandas, y él no está dispuesto a permitirlo. Cuando Sildita, su vecina, se entera, no dejará que use ningún tipo de veneno para exterminarlos, sino que le propondrá buscar una solución alternativa.
Mientras, ambos se dan cuenta de que a la señora de Torrecilla, otra vecina, le ocurre algo grave, pero no saben qué puede ser. Una historia sobre la ayuda y la amistad entre los vecinos.
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Relato infantil sobre las
Relato infantil sobre las relaciones entre los vecinos, la ayuda y la amistad. Ambientada en la época actual en cualquier pueblo o ciudad, la protagonista es Sildita Quintanilla, una niña de 9 años, observadora y curiosa, que lee muchísimo y siempre está dispuesta a ayudar. Sus vecinos son el señor Villa, un hombre solitario, que cuida con esmero las lavandas de su jardín, y la señora viuda de Torrecilla, una anciana, que vive sola y padece el síndrome de Diógenes. La relación entre ellos es superficial, hasta que un día aparecen los topillos en el jardín del señor Villa, que quiere exterminarlos con veneno. Entonces, Sildita decide intervenir y proponer otras soluciones para proteger las plantas y otros animales del jardín.
La autora del relato es Pilar López Ávila (Cartagena, 1969), doctora en Veterinaria por la Universidad de Extremadura y profesora de Secundaria. Muy conocida por la serie de libros "Las divertidas aventuras de las letras", obtuvo la medalla de oro en los Latino Books Awards por Ayobami y el nombre de los animales. En esta ocasión, como comenta la autora en el prólogo de Los topillos del señor Villa, ha entrelazado dos temas que le rondaban por la cabeza: la soledad de las personas y el deterioro de la naturaleza, y así, “entre topillos y lavandas, niñas curiosas y vecinos solitarios”, ha tejido una historia de amistad y de colaboración. Con ilustraciones de Irene Gallego, muy significativas para el seguimiento de la trama, la obra plantea temas muy interesantes como la soledad de las personas mayores y también de los niños, que se encuentran solos en el hogar por las largas jornadas laborales de los padres. Además se proponen otros de carácter ecológico como el cuidado de la naturaleza, la eliminación de los pesticidas y el uso de otros recursos naturales para erradicar las plagas. Así pues, se trata de una lectura recomendable para los pequeños lectores y para leer y comentar en familia. Ana María Díaz Barranco