Ortodoxia

Afirma Chesterton que en "Ortodoxia" expone su credo y su filosofía religiosa; la historia de su pensamiento hasta llegar a la fe cristiana y los argumentos que le condujeron a élla.

"Ortodoxia" se publicó en 1908 y el autor militaba en el anglicanismo; defiende la naturaleza dogmática de la fe y la necesidad de mantenerla en su integridad: "Siempre que aquí se escribe ortodoxia entiéndase el Credo de los Apóstoles según lo entendía todo cristiano hasta hace poco tiempo" (pág.12).

El autor aborrece la superficialidad que detecta en las ideologías de moda, desde el marxismo al nietzscheismo, las nuevas sectas como la Ciencia cristiana o el teosofismo, la supuesta igualdad espiritual entre el Cristianismo y el Budismo, y la llamada "teología liberal".

 

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2000
192
84-0226-60

Original de 1908.

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Comienza el autor por impugnar a los racionalistas a los que compara con los locos, ya que, como éstos, sólo admiten lo que les cabe en la cabeza: "El loco se encuentra en la prisión de una idea, (...) y me parece descubrir en él muchos rasgos que también descubro en los escritores contemporáneos (pág.32). Sus características serían para él la plenitud lógica, contracción espiritual y un sentido común mísero.

Chesterton aborda el materialismo, el inmanentismo, evolucionismo y otras doctrinas similares: "El vertiginoso desfile de filosofías desmelenadas los tiene como atontados" (pág.184).

"El mundo moderno -escribe- está poblado por las viejas virtudes cristianas que se han vuelto locas" (pág.46). Se refiere a ciertas virtudes aisladas, sacadas de su contexto y exageradas hasta el punto que dejan de ser cristianas; así por ejemplo la libertad entendida como liberalismo o la solidaridad convertida en comunismo: "Nuestra época tiene como características su dejadez y pereza (...). Hay millares de gentes fastidiadísimas para discurrir por su cuenta (...) y las expresiones largas y cómodas les dispensan de razonar" (págs.213 y 214).

De los que piensan que los dogmas tuvieron sentido en el siglo XII pero que han dejado de tenerlo en el XX dice: "Equivale a decir que cierta filosofía tiene sentido los lunes pero no los martes" (pág.127), y reprocha a los impugnadores de la fe cristiana "el placer que les produce decir siempre cosas desagradables" (pág.116): "Con tal de incendiar su iglesia no vacilan en quemar sus propias casas (...). Cualquier palo les parece bueno para apalearla" (pág.238).

Chesterton desarrolla su propia apologética: "Si el mundo es una obra de arte presupone un artista" (pág.196). "La noción de un ser trascendente es la única razón para desear el cristianismo" (pág.133). "La Santísima Trinidad trastorna la inteligencia pero consuela el corazón" (pág.232). "Busco algo que tenga el frescor del agua y el calor de la lumbre, hasta que descubro mi sitio en la eternidad" (pág.263).

A aquellos que están dispuestos a aceptar unas verdades del Evangelio y otras no les dice: "[Cuando eras niño] creías en tu padre porque lo sentías como un manantial de hechos verdaderos (...). Esta es mi mejor razón para aceptar la fe en su conjunto y no sólo algunas verdades entresacadas del sistema" (pág.268).

El cristianismo no es el fanatismo de quien profesa una sola idea, sino que es capaz de integrar en sí mismo realidades opuestas: Defiende el celibato y la familia, el misterio y la razón, la libertad y la obediencia, la severidad de sus normas morales junto con la facilidad para alcanzar el perdón (pág.170). Por último, afirma la razonabilidad de los milagros basándose en la libertad de Dios: no puede ser que el que ha creado libre al hombre no goce de libertad para actuar, coaccionado por sus propias normas.

Como de costumbre los libros de Chesterton son difíciles de entender -el autor abusa de la retórica-, pero si eliminamos las paradojas, metáforas y otros artificios del lenguaje que utiliza y tomamos una idea de cada página, llegaremos a tener una noción clara y convincente de sus argumentos.

Imagen de Artemi

La edición que poseo de "Ortodoxia", una bellísima traducción de Alfonso Reyes, no posee ni año ni lugar de edición, pero por los caracteres, ortografía y papel puede ser una de esos "raros" que jamás venderé. No fue el primer libro que leí de Chesterton, pero fue el que me hizo considerarlo como el mejor ensayista que jamás había leído, y ahora que se reeditan tantas obras del inglés, libro tas libro, página tras página, se va confirmando aquella impresión. Siempre se ha destacado en Chesterton su uso exquisito de la paradoja, del humor y de la fina polémica. Yo me quedo con la alegría que transpira cada una de sus páginas. La última de "Ortodoxia" puede confirmar esta tesis, aí como cualqier otra página cogida al azar de cualqier libro de este autor, ya sea novela, ensayo, poesía... Una sonrisa, eso es la lectura de Chesterton. Cuando releo este ensayo, que es a menudo (acabo de hacerlo) una sonrisa ronda mi boca, y es opinión compartida con algún conocido chestertófilo.