Política para adultos

Un analisis de la actividad política actual comparada con lo que debería ser una democracia. El autor cita un informe de Freedom House según el cual "en la última década los países occidentales han experimentado un retroceso en calidad democrática" (pág.22). Por su parteThe Economist ha publicado que "de 167 países analizados, en 116 de ellos las condiciones democráticas se han deteriorado" (pág.51).

Mariano Rajoy engloba el conjunto de retrocesos democráticos bajo el calificativo general de populismos: "Con sus mentiras, sus exageraciones, su polarización y su exceso de sentimentalismo el populismo acaba por infantilizar a la opinión pública. Corremos el riesgo de comportarnos cada vez menos como adultos responsables y más como niños caprichosos que atienden a su interés inmediato sin preocuparse de ninguna otra consideración".

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2021
334
978-84-01-02866-3
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En ocasiones se actúa como si la democracia fuera un sistema electoral dirigido a que el pueblo elija a sus gobernantes. Si eso bastase Venezuela y Cuba serían democracias, ya que en esos países se celebran elecciones. Algunos, más avisados, añaden a lo anterior el reconocimiento y posibilidad de ejercicio de los derechos humanos y políticos. Esa definición estaría bastante completa, si no fuera porque el papel lo soporta todo y tenemos la experiencia de que se pueden reconocer derechos sin que sea posible su ejercicio.

Para Rajoy los objetivos de un sistema democrático son, entre otros, "garantizar la convivencia entre personas con ideas e intereses distintos (...) y solucionar los conflictos de manera pacífica" (págs.40 y 41). ¿Qué es lo que falta entonces para que una definición de democracia esté completa? Faltan los demócratas. La democracia es un sistema organizativo y cultural para ser aplicado por hombres en las sociedades humanas, y, tal como indica el autor, es necesario que los políticos y los ciudadanos estén dispuestos a vivir con ese espíritu cada día: espíritu de tolerancia, de contención y responsabilidad.

El autor recuerda el desdichado asunto del asalto al Congreso de los Estados Unidos que se produjo hace un año. ¿Eran democráticos los que lo llevaron a cabo? Evidentemente no. Ello nos lleva a pensar que lo que son democráticos no son los sistemas sino las personas, sus actitudes y conductas. Rajoy recuerda los escraches a los políticos del PP y un caso paradigmático, el Pacto del Tinell. Cita al economista y politólogo Joseph Schumpeter el cual afirmaba que "la primera condición para el éxito del método democrático es que el material humano de la política sea de una calidad suficientemente alta" (pág.58).

Para el autor, motivos para el populismo pueden ser la defensa de una identidad nacional que se siente amenazada, el afán de poder frente al servicio público, el deterioro económico de las clases medias, la corrupción pública y privada y su correlato la obsesión por destapar escándalos ("a veces parece que interesase más el escándalo que la persecución del delito" pág.114), los particularismos frente al interés general, los juicios paralelos ante la opinión pública, anteponer los sentimientos a la razón y, como consecuencia de lo anterior, la polarización de la ciudadanía en bloques enfrentados e irreconciliables.

Frente a la fractura social y la criminalización del adversario Rajoy cita a Levitsky y Ziblatt en Cómo mueren las democracias. Estos recomiendan "reconocer que nuestros rivales políticos son ciudadanos decentes, patrióticos y que cumplen la ley, que aman el país y respetan la Constitución tanto como nosotros mismos" (pág.73). Un objetivo que cada vez nos parece más alejado de la realidad. Estoy absolutamente de acuerdo con la afirmación del autor de que nuestras democracias son imperfectas -lo son porque los hombres somos imperfectos- por eso no comprendo que por dos veces afirme que vivimos en una democracia plena.

El texto de Mariano Rajoy contiene gran número de ideas interesantes pero también presenta inconvenientes; en ocasiones nos parece estar enfrentados a un libro de texto; es arduo, muchas veces repetitivo y poco sistemático; mejoraría con un adelgazamiento y una mayor sistematización. Me parecen innecesarios los capítulos dedicados a especular sobre el futuro de la actividad política. La vida nos sorprende cada día con algo nuevo. Por otra parte -y esto no lo dice Rajoy- Dios es el señor de la historia. No nos vendría mal acudir a Él de vez en cuando para vivir con menos sobresaltos.