Un aborto después

Una biografía psicológica de la autora, su sexualidad y relación con los hombres. Leire relata su infancia y juventud rebelde, su llegada al matrimonio y un aborto provocado.

Con la ayuda del psicólogo, busca sanar sus heridas interiores hasta terminar dedicada a ayudar a las mujeres que se han sometido a un aborto a librarse del trauma del postaborto.

La autora, que inicialmente militaba en un feminismo reivindicativo y contrario a los hombres, termina defendiendo el amor como camino natural para la mujer.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2026 Epalsa-Ciudadela
315
978-84-15436-94-2

Portada: Una experiencia esperanzadora de sanación del trauma del postaborto.

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Leire Navaridas nació en Donosti (España), en 1982. En la primera parte del libro narra las dificultades a las que tuvo que enfrentarse durante su infancia y juventud. "Yo era atea y feminista"  concluye (pág.37).

A los veinticuatro años comienza la convivencia con un guapo colombiano. La relación es tóxica para ambos, pero Leire no conoce algo distinto. Cuando se queda embarazada la respuesta de su pareja es la tópica: "Tu cuerpo, tu decisión" (pág.103). Leire fue a abortar acompañada por su madre. Un año más tarde vuelve a quedarse embarazada y en esta ocasión está muy ilusionada, pero ahora experimenta un aborto espontáneo. Se siente hundida y con su pareja decide terminar la relación.

Un psicólogo abre los ojos a la autora acerca de la relación de pareja: "Si el hombre no te ama no es porque no lo merezcas, es porque no tiene esa voluntad, porque no pone el amor y la felicidad de la mujer como una prioridad en su vida o en sus relaciones" (pág.169). El terapeuta la ayuda a reconectarse con la dimensión espiritual de la existencia: "Me dijo: Tú eres hija de Dios" (pág.185). Es sorprendente, pero también maravilloso un profesional expresándose en esos términos, pero a Leire le pesa demasiado el recuerdo de sus hijos no nacidos. "Los errores están para aprender, no para castigarse"- le insiste el psicólogo (pág.192).

A partir de ese momento la autora toma varias decisiones: 1) Comienza una relación con Antonio, "que estaba enteramente entregado a hacerme feliz", y tienen un hijo: Lander (págs.196-198). 2) Conecta con Redmadre, una institución dedicada a "proteger y apoyar a las mujeres en su maternidad" (pág.202). 3) Pone en marcha AMASUVE (A+V), para el Acompañamiento y Visibilización del trauma postaborto: "No pueden seguir vendiendo el aborto como un trámite inocuo y femista" (297). Para la autora sería feminista acompañar a la mujer y madre en su maternidad.

Leire ha experimentado una cambio radical y sus nuevas convicciones son conmovedoras: a) Explica a las mujeres que han pasado por un aborto que no pueden asumir la totalidad de la culpa por esa decisión. "Les pregunto: Si el hombre que te ha dejado embarazada se hubiera ilusionado con ser padre y te hubiera pedido que te casaras con él ¿habrías abortado? La respuesta ha sido siempre que no" (págs.279-280).  "Sin amor, sin poder, sin información y sin apoyo (...), no puede hablarse de una interrupción voluntaria del embarazo" (pág.303).

b) La autora ha asumido la existencia de un ámbito espiritual distinto del mundo físico, y explica a las mujeres que sus hijos no nacieron "pero que existen en el mundo espiritual (...) y les pueden poner un nombre". Explica como "las que son creyentes saben lo que es desarrollar una relación de amor con Dios, amarle y saberse amadas. De la misma forma espiritual con la que se comunican con Jesús o María lo pueden hacer con sus hijos no nacidos" (págs.306-307).

c) Leire nos va a hablar de que el hombre y la mujer están hechos para amarse y ser felices: "Cada vez veo más clara la necesidad natural que tenemos las mujeres y los hombres de estar unidos". "Lo femenino necesita tanto de lo masculino como lo masculino de lo femenino" (págs.273-274). Dadas las pocas veces que este ideal se hace realidad en la vida práctica, es una idea para meditar profundamente.

d) La autora especifica que el amor debe ser incondicional y lo aplica tanto "a las personas que dependen de uno como pueden ser los hijos, como a los alumnos, compañeros de trabajo, vecinos o clientes, para dar lugar a un tsunami de amor que revierta todo el destrozo del que hoy somos testigos" (págs.283-284). No obstante, el psicólogo advierte a Leire que los resultados no siempre son los que deseamos: "Estamos para ayudar -recuerda a la autora-, no para triunfar" (pág.310).

Un libro inspirado y realista, que puede ayudar a las jóvenes y a las parejas, pero también a terapeutas y a todos aquellos que se preocupan por ayudar a aquellas que se debaten o ya han pasado por un aborto provocado. Tiene una dimensión espiritual importante.