Una vida presente. Memorias

 "Estas memorias me van a acompañar siempre, van a dar otra configuración a lo que sea el provenir, si existe. Una vida presente ha consistido sobre todo en hacer explícita, hasta donde es posible, una vida; y digo hasta dónde es posible porque la vida humana es siempre arcana, recóndita, misteriosa, no ya para los demás sino para uno mismo. La mía, después de escribir estas páginas, cuya tensión dramática creo que es perceptible, es un poco menos oculta, más clara, mejor poseída, más mía, y por tanto más verdadera."

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2008
928
978-84-8393-003-8
1989
1200

Tres volúmenes y 1200 páginas.

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En Julián Marías destacan la libertad, la rectitud de vida, el empuje juvenil y la capacidad de trabajo que mantuvo casi hasta el final de sus días, y una gran vocación por la labor intelectual. De acuerdo con sus Memorias hubo dos sucesos determinantes en su vida: La guerra civil española y la muerte de su esposa, Lolita Franco, en 1977. La primera la superó con gallardía, la segunda a duras penas. Marías se muestra entusiasta con aquella Facultad de Filosofía de Madrid, anterior a la guerra, en la que sus maestros fueron Ortega, García Morente, Julián Besteiro y Vicente Gaos. Recién obtenida la licenciatura adviene el levantamiento militar; Marías no se muestra devoto de la República; reconoce y deplora sus excesos; pero considera que representa la legalidad y colabora en el Departamento de Prensa del Gobierno republicano. Cuando termina la contienda es juzgado y absuelto, pero los caminos de la enseñanza se han cerrado para él. Su maestro Julián Besteiro -último representante de la República, que se había negado a huir de España- ha muerto en la cárcel. García Morente se ha convertido al catolicismo y ordenado sacerdote, pero muere pronto. Ortega está en Portugal y regresará más tarde a España. Marías, con una gran capacidad de trabajo y una no menor necesidad económica empieza a producir sus primeras obras: "Introducción a la Filosofía" e "Historia de la Filosofía". En España todavía habían quedado "hilos sueltos" de la situación anterior a la guerra, como las editoriales Espasa-Calpe o Revista de Occidente, que le permiten publicar sus libros. Trabaja en traducciones del alemán que le encarga Ortega y hace crítica de cine para la Gaceta Ilustrada. Julián y Lolita han tenido cinco hijos varones, aunque el mayor muere en la infancia. Pronto los cursos y conferencias en el extranjero se revelan como la solución para sus problemas económicos y de ellos vivirá, al menos hasta 1975. La filosofía de Ortega le abre las puertas en América, pero es su talento el que las mantiene abiertas de par en par. Un hombre libre, como Marías, es signo de contradicción. La Iglesia española ha proscrito a sus maestros e inspiradores Ortega y Unamuno, pero Marías asiste como observador a la tercera sesión del Concilio y cuando Juan Pablo II erige el Instituto Pontificio para la Cultura él es el único representante español. A los que le dicen que en España no se puede publicar por falta de libertad les muestra la impresionante relación de sus publicaciones y les contesta que cada uno tiene la libertad que quiere asumir. Ésta, eso sí, es incompatible con los cargos oficiales. Cuando muere Franco se ve que tampoco la izquierda hegemónica instalada en el PSOE -el partido en el que militó su maestro Julián Besteiro- siente ningún aprecio por Marías. Le ignoran por ser católico, por liberal cuando el PSOE ya está casi de vuelta del marxismo, por su simpatía hacia los Estados Unidos, por no ser manipulable. Marías es nombrado Senador por designación real mientras se elabora la nueva Constitución, pero, aprobada ésta, vuelve a la vida privada que le parece mucho más fecunda que la vida pública. Observa que, pasados los primeros momentos de libertad, la política española evoluciona nuevamente hacia el enfrentamiento y el sectarismo, por ello abandona el diario "El País" que él mismo había contribuido a fundar. Señala los nacionalismos como una carcoma para el sistema y es suya la célebre frase de que "No hay que tratar de contentar a quien sabemos que no se va a contentar de todas las maneras". Por último señala que "la aceptación social del aborto es, sin excepción, el hecho éticamente más negativo que se ha producido en el siglo XX". Si hacemos un balance de los cuarenta años que duró el franquismo posiblemente lleguemos a la conclusión de que su mayor déficit fue cultural y que Julián Marías fue la honrosa excepción silenciada. El libro es exhaustivo, pero está bien escrito y es de alguna manera interesante para los que hemos vivido alguna de las tres etapas en las que lo divide su autor, incluida y especialmente la actual de la nueva democracia española. Su lectura no precisa de una especial cualificación filosófica.

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Julián Marías abordó, a finales de los años ochenta, la tarea de narrar tres cuartos de siglo de su vida en estas Memorias, ahora recuperadas en un solo volumen. Asumió desde un principio la misión de hacerla aparecer en su conjunto argumental, en su dramatismo interno, en su verdad, más allá de la de cada momento o de cada día. Pero esto supuso no sólo contarla, reconstruyendo todo un mundo real, efectivo, el conjunto de sus perspectivas y trayectorias; además consistió en algo más que recordar; supuso mirarla, no como pasado, sino como vida presente. A lo largo de sus páginas, Julián Marías nos da cuenta de su vida familiar, vertebrada por su mujer. Una vida plagada de encuentros personales con amigos, profesores y maestros. Nos participa su relación y amistad con García Morente, Zubiri, Gaos, Besteiro, Ortega y Gasset, Menéndez Pidal, Madariaga, Heidegger y Gabriel Marcel. Nos confía el nacimiento de su vocación filosófica y nos detalla minuciosamente la gestación de una larga trayectoria intelectual, plasmada en sus libros, sus cientos de artículos y conferencias. Además, relata sus innumerables viajes a Hispanoamérica y Estados Unidos. En fin, estas Memorias son un privilegiado testigo de la historia, de la política y de la vida intelectual y social de España, desde el nacimiento de la Segunda República, la Guerra Civil, la Dictadura, la instauración de la Monarquía, la Transición y el nacimiento de la Democracia, de la mano de uno de los intelectuales españoles del siglo XX con más prestigio internacional.