Vivir sin Dios

Este libro trata de dar luz, desde la razón, a los problemas más acuciantes en torno a la actuación de los hombres: "¿Se puede vivir sin Dios?"; "Del fundamentalismo a la tolerancia" y "Obrar en conciencia", son algunas de las cuestiones que plantea.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2003
192
978-84-321-3452
Valoración CDL
4
Valoración Socios
3.714284
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Género: 

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Imagen de nitavidal

Claro, sencillo y directo. En este libro Angel Cabrero Ugarte nos muestra la triste realidad de un mundo en el que se pretende vivir sin Dios. Lo hace basándose en su experiencia y sus estudios, pero sobre todo en la capacidad que le ha proporcionado sus años como capellán en un centro universitario. Esto último le ha otorgado la capacidad de conocer almas jóvenes y los problemas que surgen en las mismas en lo referente a Dios. 
"Las cuentas de la vida humana no salen bien cuando se prescinde de Dios. Cuando así lo hacemos, quedamos atrapados en una flagrante contradicción" (p.184), una contradicción que se traduce en relativismo, búsqueda de placer descontrolada, consumismo, utilitarismo, individualismo... en irracionalidad. Para combatir estas formas de vida que cada día se inculcan más en nuestra sociedad, el autor nos habla de la importancia del compromiso y la responsabilidad, de los actos moralmente buenos o malos, de la necesidad de aceptar la propia culpa para evitar, incluso, problemas psicológicos; nos habla de la conciencia, de la libertad, de los valores y su jerarquía, de las virtudes fundamentales, y del pecado; finalizando su libro con una llama de esperanza: el mandamiento del amor, que nos aporta la luz necesaria para entender los diez mandamientos y buscar la verdad. 
En definitiva, sin Dios, el Amor se esfuma de nuestras vidas y cedemos a vivir sometidos, nos privamos de la libertad y "si hay algo constitutivo y esencial en el hombre es la libertad" (p.152). 

Imagen de Azul

Recomiendo este libro que remueve al lector por dentro. No sólo trata de aspectos teóricos (que también y muy sólidos, por cierto), sino que lanza ideas para que el lector las incube y, tal vez, den frutos en él.
Aunque versa sobre aspectos negativos (pecado, hedonismo, materialismo, mundo sin Dios), se lanza un mensaje positivo y esperanzador: se puede ser feliz (¡se debe ser feliz!) si se encuentra a Dios.
El estilo es directo, sin retóricas, bien argumentado y práctico, muy práctico.

Imagen de JJiménez

Si tuviera que catalogar este libro, como si fuese una película en cartelera, no dudaría en clasificarlo como "para todos los públicos". La pregunta que se plantea su autor es de interés, no sólo filogenético, sino ontogenético. No por haber sido planteada por todas las culturas y civilizaciones a lo largo de la historia, deja de ser una pregunta que, más tarde o más temprano, una persona concreta se plantea o, diaría más, se ha de plantear. Nos jugamos mucho. Resolver de un plumazo la cuestión negando la existencia de Dios, o viviendo como "si Dios no existiera", como aparentemente lo ha resuelto la sociedad occidental de nuestros días, no resuelve nada, al contrario, aviva más la urgencia de la pregunta. "Hay una verdad fundamental por encima de cualquier relativismo que es la dignidad de la persona [...]. Pero la experiencia nos dice que, si negamos a Dios, negamos también al hombre". "Una sociedad sin Dios es normalmente una sociedad sin verdad y sin valores, y, por lo tanto, un mundo en el que el hombre vuelve a lo irracional y en donde rige la ley de la selva". Alguien muy cercano a mí me dijo, no hace mucho tiempo, que no necesitaba a Dios en su vida para nada. Esta persona a evitado hacerse la pregunta, ni siquiera se ha acercado a la puerta (Jn. 10, 7). Al evitar la pregunta por Dios, eludimos dar respuesta radicalmente auténtica a nuestras vidas. Con mohin adolescente, nos damos la vuelta y nos armamos de "razones". Un día, con la ayuda de Dios, descubriremos que responder a esa pregunta "¿quién dices que soy yo?" (Mc. 8, 27-30), no es una pregunta de examen, sino un encuentro con una persona. Esa persona nos está ya esperando, nos ama ya; podemos iludir el encuentro, pero no todo depende de nosotros; un día se producirá el encuentro, y tendremos que responder, mirándole a los ojos. El libro puede ser un fuerte aldabonazo para aquellos que nunca se han planteado la necesidad de dar respuesta a esta pregunta; también podría ser muy útil para aquellos que lo tienen todo muy claro; a mí me ha servido de mucha ayuda. Lo misterioso de la conversión a Cristo es que no es un episodio puntual en nuestras vidas, sino que la conversión profunda a Él tiene lugar todos los días. En ese sentido, todos los días son Cuaresma, oportunidad de conversión a Dios. Por eso afirmo que este libro es para todos los públicos: éste no es libro sólo para ateos o agnósticos, sino también y, quizá especialmente, para creyentes: desmonta prejuicios con verdadera vocación pedagógica, tiene un profundo sentido pastoral sin renunciar al diálogo entre fe y razón, aborda las últimas preguntas y es una radical invitación a la esperanza. Una de sus reflexiones nos recuerda a nuestro querido Juan Pablo II con su "no tengais miedo": "la peor enfermedad, la más peligrosa, es no tener dolor [...] El dolor también enseña. Porque ayuda a salir de uno mismo. Porque acerca a otras personas a nuestro sufrimiento".

Imagen de bengue

Sinceramente, no se que puedo decir de este libro, lo he leido un par de veces y bueno la verdad es que es interesante saber lo que piensa tu profesor sobre tantas preguntas que uno se hace, puede que me ayudara más de lo que pienso o puede que no, eso es algo que aquí no diré, pero hay cosas en las que estoy de acuerdo y otras en las que no. Yo os recomiendo que lo leais al igual que yo y saqueis vuestras propias conclusiones.

Imagen de cdl

(Reseña añadida por Lydia) Si interpretamos el titulo de esta obra como una pregunta,se puede decir que es tan antigua como la existencia del hombre.La historia de las civilizaciones nos demoestra que el hombre no puede vivir sin Dios. Si lo interpretamos como una afirmación,es que hemos llegado a un punto, en la sociedad actual, en que adoramos un modo de vida materialista,consumista,egoísta y hedonísta y nos hemos apartado de Dios. El autor desarrolla este tema con rigor y fundamentación. Su estilo es directo y sencillo porque va dirigido sobre todo a dar un poco de luz a los jóvenes, sobre todo a los estudiantes que asisten a sus clases, pero no exento de argumentaciones filosóficas que demuestran la incoherencia de algunas afirmaciones que intentan demostrar que se puede vivir sin Dios. Vivimos en una sociedad, en la cual se habla mucho de derechos y poco de obligaciones. Es una sociedad desorientada que tiene miedo a hablar de Dios, no está de moda. Lo que preocupa es conseguir más dinero, más bienes, un buen trabajo, una posición social y se prescinde de Dios. La consecuencia es una sociedad sin valores morales y sin verdad. Los relativistas afirman que "No hay ninguna verdad absoluta", pero si todo es relativo, también lo es esta afirmación, lo que nos lleva a una contradicción. No es fácil asegurar "tengo la verdad"quizás la búsqueda dure toda una vida, pero siempre que se busque encontrar el bien y la perfección,se estará en el buen camino. Lo bueno moralmente,no se define por su utilidad,ni por hacer lo que me apetece, lo bueno es obrar en conciencia, lo bueno para mí es estar en paz conmigo misma, aunque me cueste llevarlo a cabo. Como afirma Stein "Solo quien se experimenta a sí mismo como persona, como un todo pleno de sentido, puede comprender a otros".Si negamos a Dios negamos también al hombre,y esto conduce a la falta de respeto a las personas. La Encíclica "Veritatis Splendor" de Su Santidad Juan Pablo II nos ayuda a comprender la dignidad del hombre "creaco a imagen y semejanza de Dios", lo cual nos lleva a respetar a nuestros semejantes. El hedonismo,es conseguir el placer y evitar el dolor, bien interpretado es positivo, desear algo bueno para mí, pero ese bien que deseo puede darme una satisfacción momentánea y derivar en algo perjudicial, atracón de pasteles----indigestión. Observamos que el hombre,haciendo uso de su libertad, suele escoger la salud y la autoconservación en lugar del placer.Debemos renunciar a ciertos deseos para que se puedan realizar otros. Es el principio de la realidad. A veces la realidad nos hace sufrir, pero así, nos desarrollamos y maduramos. Hoy encontramos a muchas personas que no quieren pensar, como en la novela de Huxley"Un mundo feliz", pero vivir sin responsabilidades o evadirse de la realidad no conduce a la felicidad,es el trabajo y el esfuerzo lo que nos lleva a descubrir los valores. Hay que tener algo por lo que vivir y esperar la vida eterna.La bienaventuranza prometida reside en Dios. La naturaleza no se acomoda a nosotros, sino que somos nosotros los que debemos acomodarnos a ella. El dolor enseña,nos ayuda a salir de uno mismo, a descubrir otros valores y establecer una jerarquía, en esto consiste la formación, en estar en condiciones de elegir. El hombre justo es el que lleva una vida recta conforme a unos principios,es coherente consigo mismo.Lograr el cambio interior es nacer continuamente. El problema de hoy es el desconocimiento de Dios, y sin embargo es la ley divina y natural las que muestran al hombre el camino que debe seguir para practicar el bien y alcanzar su fin. Para que una acción sea buena,tienen que ser buenos los tres aspectos:el objeto,el fin o la intención y las circunstancias. El hombre se realiza dándose,como afirma Yepes"Cuando da no pierde,gana". Tenemos que seguir nuestra conciencia que es la ley de Dios inscrita en el corazón de los hombres, pero hay que desarrollarla para ser verdaderamente libres y responsables. Las personas que hacen lo que dicen la mayoría, no son libres. Por último,en el Epílogo,el autor nos recuerda el mandamiento del Amor."Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a tí mismo" y para comprobar si respetamos a los demás, seguir la Regla de Oro "No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a tí". A vaces en la vida hay que parar y reflexionar qué estamos haciendo con nuestra vida.Este libro nos invita a analizar si estamos en el buen camino y a retomar nuestras verdaderas responsabilidades.