La mujer nueva

Se reedita esta novela, galardonada con el Premio Menorca en 1995 y con el Premio Nacional de Literatura en 1956. Carmen Laforet sorprendió al ganar la primera convocatoria del premio Nadal, en 1944, cuando tenía 23 años, con Nada, su mejor obra y una de las novelas más interesantes de la literatura española de la segunda mitad del siglo pasado. Pienso que el prólogo a esta nueva edición de La mujer nueva puede desorientar un poco al lector, porque Israel Rolón quita importancia al tema central de la novela: la crisis de Paulina y su conversión al catolicismo. Guste o no guste, todo gira en torno a este hecho y especialmente el desenlace, manifestación de lo que supone vivir la fe hasta el heroísmo.
La novela se desarrolla en los años de la postguerra civil, en un valle leonés y en Madrid. Indudablemente desde entonces España ha cambiado mucho, por lo que analizar La mujer nueva con los puntos de vista de hoy quizá no sea lo más adecuado. Sin embargo, plantea cuestiones que siguen teniendo peso, como la fidelidad a unos principios, la coherencia, la valentía para enfrentarse a los problemas y buscar la mejor manera de solucionarlos o la fe vivida con todas sus consecuencias, en ambientes en los que predomina la hipocresía o la indiferencia; o el significado profundo y la grandeza del matrimonio cristiano.

La mujer nueva es una novela valiosa, porque el argumento es interesante y la tensión está bien mantenida, porque los personajes están logrados: hay muchos matices tanto en la conducta y en la psicología de Paulina, como en la de los demás protagonistas; y porque los lugares y las circunstancias en que se desarrolla la acción están bien descritos. Luis Ramoneda. (Aceprensa.com)
 

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2003
335

Reedición. Premio Menorca en 1995 y Premio Nacional de Literatura en 1956.
Edición y Prólogo de Israel Rolón Barada.

2013
320
978-84-233-4591
1977
84-320-0151-1

Obras Completas 12ª edición.

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Género: 
Libro del mes: 
Enero, 2018

Comentarios

Imagen de grpazos

La buena literatura siempre da gusto. Y Carmen Laforet es sinónimo de prosa cuidada, bien trabada, poética, deliciosa… En Nada, la entonces jovencísima escritora nos dejó deslumbrados con una auténtica obra maestra, a cuya última página llega uno con el corazón un tanto encogido. Pero aquí es distinto. Carmen Laforet se sirve de su oficio de gran escritora para mostrarnos su alma: un conmovedor proceso de conversión que ha quedado recogido en las cartas que se escribieron ella y la creadora de Celia, Elena Fortún (De corazón y alma). No se entiende muy bien que, en la introducción, en incluso en la cubierta de la edición que yo he leído, se intente “quitar hierro” al fervor de la protagonista y se atribuya a la exaltación de lo religioso en la España de la posguerra. Sí, es cierto, La mujer nueva nos dibuja un tipo de mujer que rompe los moldes con que la sociedad del momento podía constreñirla, pero lo central del relato, la novedad radical de esta mujer, es su gozosísimo descubrimiento de que Dios la ama. Gran novela. De las que dejan huella en el lector.

Imagen de enc

Comienzo por decir que me parece una novela complicada. La autora la divide en tres partes lo que confirma su dificultad. Las primeras cien páginas presentan a los personajes y el ambiente en el que se mueven sin que lleguemos a comprenderlos. Son cien páginas costumbristas, psicológicas, en las que destacan los personajes femeninos. En ellas la autora nos proporciona el comienzo de una historia que todavía no sabemos por dónde va a discurrir. El relato se sitúa en España antes, durante y después de la Guerra Civil.

La segunda parte son unas treinta páginas. Imaginamos que van a ser importantes, pero seguimos sin adivinar su significado en el conjunto de la historia. Más que una parte de la novela yo veo en ellas el testimonio de la autora sobre su descubrimiento de la fe. "La sensación de ser invadida por la Gracia" -dirá. Las palabras que utiliza son amor, luz, saber, gozo y fe.

La tercera parte constituye propiamente la novela. Ésta necesita una historia, un hilo narrativo que hasta ese momento no teníamos. Paulina ha descubierto la fe y no sabe qué hacer con su vida. Se encuentra sola en Madrid; ha dejado a su marido y a su hijo en Leon, pero ya no siente nada por aquel y piensa que éste estará mejor viviendo con su padre y su abuela. Por otra parte sigue sufriendo los requerimientos de su amante y vuelve a disfrutar de la vida social en la ciudad. ¿Qué espera Dios de ella? A partir de aquí la narración se precipita y el lector sentirá que se identifica con la búsqueda de Paulina.

Supongo que la novela tiene mucho de autobiográfica. Hay momentos por los que la autora pasa casi de puntillas; por ejemplo cuando Mariana descubre por unas cartas que su marido la ha estado engañando a lo largo de todo su matrimonio y se limita a destruirlas. Y es que la novela abunda en la expresión de sentimientos de mujer. También la descripción de los lugares está lograda. Me conmueve especialmente la evocación del Madrid de los años 50.

Carmen Laforet escribió un prólogo para la novela en la edición de las Obras Completas (Planeta, 1957). Es breve pero muy interesante. Resulta lógico pensar que la mejor interpretación de una obra es la que hace el autor y no la que puedan hacer los críticos, y en dicho prólogo leemos: "El hecho humano que motivó la temática de esta novela fue mi propia conversión (en diciembre de 1951) a la fe católica... ". Creo que está claro, pero también añade: "Si algún valor tiene La mujer nueva, a mi juicio, es el de señalar una rebeldía". En ese momento la autora está hablando de la fe como una forma de rebeldía (vid.prol.cit.), pero también es cierto que toda la vida de Laforet fue una pura rebeldía; incluso su feminismo, si deseamos verlo así.

Imagen de acabrero

Me ha parecido una novela asombrosa. Por su atrevimiento; atraverse a narrar con tanto detalle una conversión repentina al catolicismo pienso que lleva consigo mucho de vivencia personal y, en todo caso, una osadía grande. Por el tratamiento que hace de lo que es realmente el matrimonio. No he encontrado ningún otro libro de literatura española de este siglo con una visión tan clara y rotunda. Y uno piensa en la necesidad tan grande que tiene la sociedad actual de un testimonio de este estilo y no deja de alegrarse por esta reedición. Hace gracia que la prologista quiera tergiversar el contenido de esta obra, llevándola a un terreno de feminismo actual, exagerado. La novela es feminista, totalmente, porque habla muy claramente del papel de la mujer y de la realidad del matrimonio. Me parece muy recomendable para un público ámplio. Se lee muy bien porque Laforet escribe muy bien, y en ningún momento pierde el interés de la trama.