El túnel del tiempo

 

La lectura del libro de conversaciones entre el famoso teólogo jesuita, Jon Sobrino y la experta en comunicación Charo Marmol, recientemente publicadas por la editorial PPC, son verdaderamente de un gran interés histórico para los estudiosos y profesores de Historia de la Teología del Siglo XX en España y América.

Con todas las falsedades y relativizaciones que encierran estos edulcorados recuerdos de senectud, casi todos teñidos del color rosa, se refleja muy bien una de las últimas utopías del pasado siglo; la de convertir el cristianismo y ciertas teologías de la Liberación en un arma intelectual para la revolución militar y cultural de América Latina.

De hecho, la afirmación clave del libro, es la convicción profunda de que Ellacuría y tantos otros fueron verdaderos mártires (17), y bien envuelta con una extrema banalización del marxismo y de los errores descomunales de la revolución comunista sólo apta para ignorantes profundos, unida a la eliminación de toda crítica culta a la revolución cubana y a las guerrillas que se desataron por todo el continente y que han mantenido el odio y la lucha de clases hasta la actualidad en tantos lugares del mundo.

Precisamente, hablando de sus conversaciones con el jesuita alemán Martin Maier, no duda en poner en igualdad a los mártires jesuitas de los campos de exterminio nazi y los muertos a balazos por los militares salvadoreños en la UCA del Salvador en 1989: “Para ambos como seres humanos, jesuitas y teólogos, ha sido y sigue siendo muy importante tener presentes a los mártires, a los de aquí, a los de allí y a todos los que han dado su vida por la justicia” (37).

Como base teológica, Jon Sobrino declara solemnemente ser desde su juventud en Alemania ferviente partidario de Karl Rahner y de su manera de comprender a Dios como enteramente misterio: “Ese misterio uno se desdobla; ad intra, en la realidad trinitaria, y ad extra, en Cristo por naturaleza y en nosotros por gracia. ´Dios es el misterio santo’, concluye Rahner. Es misterio por ser incomprehensible e inalcanzable. Es santo porque se sustrae a nosotros aun en su misma presencia. Y es salvación” (39).

En cualquier caso, como nos narra el propio Jon Sobrino, la lectura de Rahner le sacó de la situación de crisis de fe y de existencia y pudo retomar un cierto camino teológico meditando el misterio: “Quizá la expresión me ha podido interesar inconscientemente para poder apaciguar, de forma razonable, las serias dudas sobre Dios de las que he hablado antes” (39). Es más, añadirá: “Me dirigía a Jesús con afecto, y a Dios sin problemas. Y también podía pensar en ellos separadamente” (40).

José Carlos Martín de la Hoz

Jon sobrino, Conversaciones con Jon Sobrino, ediciones PPC, Madrid 2018, 454 pp.