Hombres de mala corte

 

La gesta americana sólo se explica por el sentido misional de la conquista y su profundo sentido jurídico. Sobre ambas facetas pudo comenzar y desarrollarse una civilización de nueva planta que todavía perdura en nuestros días.

También en la perspectiva de los defectos, errores y pasiones humanas, se denota la raíz teológica y jurídica de las leyes de indias y de las conciencias de los conquistadores. En ese sentido, vale la pena leer este trabajo de Gregorio Salinero, pues viene a ser un completo análisis del tapiz, pero por la parte de los nudos.

Salinero va a estudiar el desgobierno en Indias, lo que ayudará a resaltar el buen gobierno de las Indias en el siglo XVI, por la buena voluntad de la mayoría de sus protagonistas y por el profundo sentido cristiano que les animaba.

El trabajo de este discípulo español de Bernard Vincent y Bartolomé Benassar formado en las aulas de la Sorbona y en la casa de Velázquez de Madrid,  muestra estar muy bien documentado, tanto por sus años de presencia en el Archivo de Indias de Sevilla, como por la amplia documentación historiográfica consultada. Todo ello hace que estemos delante de una obra de gran interés.

Un análisis muy interesante del sentido jurídico y espiritual de la conquista a través de los traidores, díscolos y desobedientes de la legislación indiana de la monarquía castellana de la segunda mitad del siglo XVI.

Como era previsible el libro arranca con el problema de la abolición del régimen de encomienda por las Leyes Nuevas de 1542 y su puesta en marcha de modo prudencial e América. Aquello era muy grande y eran muy distintas las situaciones creadas.

La solución ideada por Nicolás Ovado en 1503 y aprobada por la reina Isabel, servía de primera solución a la cuestión indiana, pero la figura de del régimen de encomienda tenía fecha de caducidad, en cuanto que servía en la medida de las condiciones del individuo en quien se confiaba la educación de aquellos indígenas, siervos de la Corona de Castilla y neófitos en la fe católica.

Como era de esperar la rebelión de Francisco Pizarro y la construcción de un bando pizarrista, tuvo una enorme importancia y, en el fondo, latía la crítica de la corona por el modo de actuar en la muerte de Athahualpa, error nunca perdonado pues era abrogarse funciones jurídicas que no poseía. Asimismo, Martín Cortés no podría triunfar, pues nadie cualificado, ni el pueblo le seguiría en masa, al no tener la cualidad jurídica necesaria, por querer ser traidor a la Corona, como tampoco su padre nunca fue nombrado virrey, pues el origen de su marcha y conquista del imperio azteca, no partía de la base jurídica necesaria, pues no tenía el título de Adelantado y eso nunca fue perdonado por la Corona.

 José Carlos Martín de la Hoz

Gregorio Salinero, Hombres de mala corte. Desobediencias, procesos políticos y gobierno de indias en la segunda mitad del siglo XVI, ed. Cátedra, Madrid 2017, 483 pp.