La abolición de la esclavitud



            Una
faceta fundamental de la acción de la Iglesia, en las misiones del siglo
XVIII, fue su contribución decisiva a la abolición de la esclavitud. Como
es sabido, desde los siglos XVI y XVII fueron cada más las voces que
clamaban por ello. Autores como Alonso de Sandoval, Tomás de Mercado,
Bartolomé Frías de Albornoz, etc., plantearon la necesidad de que
el estado dejara de sostener la esclavitud. Un problema acuciante en
América, especialmente en la zona del Caribe, donde los grandes ingenios
de azúcar se hallaban explotados por un gran número de esclavos.


            Es
indudable que la Iglesia y los grandes teólogos españoles
habían influido en las Leyes de Indias españolas para que
favorecieran el trato humano del esclavo. Les reconocían muchos
derechos: los admitían a los sacramentos, ponían en sus manos la
posibilidad de la manumisión, podían denunciar a sus amos, etc.
Esta legislación, muy superior en defensa del esclavo que la francesa o
la inglesa, estaba reconociendo, de hecho, que  el esclavo era una persona, no una cosa.
Naturalmente estos derechos españoles acabarán influyendo en
Estados Unidos y Francia, en sus propias colonias y en las colonias que
cambiaron de mano que, después de diversos altercados, acabaron marcando
el camino de la abolición.


            Es
claro que la institución de la esclavitud se sostenía
esencialmente por los intereses comerciales, pero también porque el
Estado se apoyaba en ella como base de la
economía. La Revolución Francesa dio el paso
largamente preparado por la Iglesia.  


            Al
socaire de la nueva economía mundial y de los nacionalismos liberales,
las pugnas europeas se trasladaron a los países y zonas del mundo
subdesarrolladas. Así en el Siglo XIX tuvo lugar el fenómeno del
colonialismo que, esencialmente, buscaba fuentes de recursos y nuevos mercados.
Tiempo después, la rápida descolonización de muchos de
esos países, puso de manifiesto las diversas maneras de actuar de los
diversos gobiernos y su distinta profundidad cristiana.


            Es
interesante destacar que todas las órdenes y Congregaciones religiosas
fueron conscientes de la necesidad de la formación de un clero nativo.
De hecho algunos superiores de esas instituciones acompañaron y actuaron,
con los primeros obispos africanos, en el Concilio Vaticano I.


            Dentro
de ese largo camino de la abolición de la esclavitud destaca el trabajo
del capuchino Epifanio de Morains escrito a finales
del siglo XVII. Los argumentos que aporta, tanto teológicos como de la
experiencia de la vida colonial española en América, son de gran
interés. Es una gran noticia la publicación de ese trabajo hasta
ahora inédito. Servirá para profundizar en la historia de la
abolición de la esclavitud y en el desarrollo en el siglo XXI de los
derechos humanos.


 


José Carlos Martín de la Hoz


 


EPIFANIO DE MOIRANS,
Siervos libres. Una propuesta antiesclavista a finales del siglo XVII, ed.
CSIC, Madrid 2007, 246 pp.