La tercera España



Tras la victoria electoral del
Frente Popular en febrero de 1936. La erosión del sistema
político se hizo patente y, más concretamente, la división
en dos grandes bloques. En el vencedor estaban los socialistas, comunistas, Izquierda
Republicana, las fuerzas regionalistas y nacionalistas, y un sector de los
anarquistas. En frente, el Frente Nacional: conservadores católicos,
monárquicos de diferentes tendencias, carlistas y republicanos
derechistas.


Por otra parte
los extremos se fueron poblando. Por una parte los Falangistas, que no
ocultaban sus simpatías con el fascismo italiano y algunos Carlistas,
que estaban en la
confrontación. En el otro lado los anarquistas que
crecían merced al amplio problema social, lacerante, de desigualdades
sociales, especialmente en los suburbios de las grandes ciudades y en
Andalucía, Asturias y Castilla donde escaseaba el trabajo y
existían oligarquías que habían perdido peso y
categoría de preocupación social. Los comunistas, pocos, pero
bien organizados.


Las
huelgas preconizadas por la CNT fueron constantes y arrastraban a la UGT. Pedían
imposibles, como jornadas laborales de 35 horas y sueldos elevados para los
obreros, en un país en bancarrota. En mayo del 36 la CNT estaba unida a
la FAI y en julio ya estaba abiertamente enfrentada con la República
burguesa, buscaron también la unión con la UGT, no con el PSOE


Las
Guardias de Asalto, enfrentadas a la Guardia Civil, tenían el apoyo de las
milicias de la
izquierda. Fueron ineficaces para devolver la paz social, muy
alterada en la preguerra civil.


No
estaba claro si algunos de los partidos de Izquierda eran verdaderamente
demócratas, o bien desde la República querían lograr una
Revolución Social y llegar a la Ruptura. Tampoco
estaba claro que deseaba la
CEDA. Si parece que Azaña y
algunos otros intelectuales republicanos deseaban una democracia de corte
occidental, quitando a la Iglesia la enseñanza, reduciendo sus efectivos
en la beneficiencia, y recluyendo a Dios al interior
de las casas y la conciencia


Algunos
autores afirman que la
República hubiera podido dominar la situación en un tiempo
razonable, y que hubiera podido desarrollarse la democracia con normalidad (Julio
CASANOVA, La Iglesia de Franco, ed.Temas de Hoy, Madrid 2001, p.170). En ese sentido, se
afirma también: "Desde hace unos pocos años, ha prosperado
un equívoco nefasto para entender lo que pasó en 1936. Ha habido una
enfática defensa de la llamada tercera España, como
auténtica víctima de la Guerra Civil y, por lo tanto, como el
único bando bueno en aquél conflicto, además de ser el
mayoritario". (Jordi GRACIA, La resistencia silenciosa. Fascismo y
cultura en España,
ed. Anagrama, Barcelona
2004, p.217).


Como
se puede fácilmente observar, la situación se había
complicado extraordinariamente, y los juicios históricos son bastante
claros al respecto. Por tanto, los futuribles de qué es lo que hubiera
ocurrido, no pueden hacerse sin mirar objetivamente la realidad. La
conclusión es, que la violencia no es apta ni para vencer, ni para convencer.
Y lo que había era un enfrentamiento ideológico frontal.
Quizás la gran lección de la memoria histórica, sea la de
dialogar y respetar, la de convivir en paz.



José
Carlos Martín de la Hoz



Para leer más:


Jordi
Gracia, La resistencia silenciosa,
Anagrama 2004


http://www.clubdellector.com/fichalibro.php?idlibro=6029


Julián
Casanova, La iglesia de Franco, Temas
de hoy 2001


http://www.clubdellector.com/fichalibro.php?idlibro=6030


Plácido
Gil, Un adolescente en la retaguardia, Encuentro 2006


http://www.clubdellector.com/fichalibro.php?idlibro=5008