Es un éxito de los directivos de Rialp haber escogido este trabajo para su traducción y edición, pues ante el crecimiento de los populismos en toda Europa y la aparición de ideologías de carácter totalitario que se aprovechan de las reglas de la democracia para instalarse en nuestras sociedades e instituciones, hace falta desenmascararlas desde el principio con valiosas aportaciones como la obra que ahora presentamos.

La mejor crítica del nacional socialismo, del cruel, destructor y antihumano Adolf Hitler, y sus adláteres, la hizo un gran pensador alemán contemporáneo a todos ellos, el profesor Adolf Von Hildebrand, que tuvo la agudeza de realizarla ya en los años veinte cuando todavía estaba naciendo.

La lectura de este trabajo redactado en gran parte por Dietrich Von Hildebrand (1889-1977), discípulo de Husserl y de Max Scheler, convertido al catolicismo en 1914, que se enfrentó a Hitler en Múnich, Viena y Nueva York (1940), donde enseñó en la Fordham university hasta 1960, es una delicia intelectual. No es vano es autor de numerosas obras donde destaca su filosofía personalista.

Hildebrand, el 12 de marzo de 1933, a los cuarenta y tres años, tuvo que abandonar Alemania, para marchar a Viena donde fundó la primera revista en lengua alemana, Der christliche Ståndestaat, que se oponía abiertamente al régimen de Hitler, recién nombrado canciller y, por supuesto, a los comunistas.

En 1937 la presión de los nazis desde Alemania y la del propio gobierno austriaco, hacía peligrar la vida de Hildebrand, pues comenzaron a fraguarse varios intentos de acabar con su vida, puesto que era considerado el principal enemigo de los nazis en Viena.

Así comenzaron las peripecias para escapar con vida y trasladarse a un país libre desde el que explicar al mundo lo que estaba sucediendo. Este volumen narra la agónica noche del 11 de marzo de 1938 en la que consigue salir de Viena con la ayuda de su sobrino Michael Braunfeks.

Después, llegará por fin a Estados Unidos, adonde tuvo que huir. Desde allí, al otro lado del Atlántico, pudo llegar la salvación a Europa que no podía por si misma librarse de la peor pesadilla de su historia. En todo ellos mostró Hildebrand una gran confianza en Dios como demostró desde su conversión al catolicismo en 1914.

Desde 1933 el mundo contempló el ascenso de Adolf Hitler al poder. Sucesivamente daría pasos hacia convertir Alemania en una máquina de matar y de conquistar territorios donde imponer una ideología totalitaria por las armas.

En ese año de 1933 Hildebrand marcha al primer exilio, en Viena, donde continúa las críticas al nazismo que había desarrollado desde su cátedra de filosofía de la religión en Múnich, cuando mostraba que el judaísmo no lo unía una raza sino una religión (32): "No se limitaba a oponerse al nazismo: su postura estaba enraizada en su pasión por Occidente, con todo lo que representará el occidente judeocristiano y si compromiso con la verdad, su respeto por la dignidad de la persona y su magnífica herencia cultural" (33).

La obra que ahora presentamos se compone de dos partes muy claras; la primera, es la historia de la oposición de Hildebrand a Hitler en los años 1921 a 1938, redactada por el propio Hildebrand, para su segunda esposa Alice, que no había asistido a esa parte de la vida de su marido. Recordemos que la primera mujer, Gretchen, había fallecido en 1957 y sea habían casado en 1912.

La segunda parte la forman los artículos escritos en Austria, durante el exilio y, después, en Estados Unidos. En este conjunto de escritos se sustancia la crítica intelectual, cultural, filosófica y humana a uno de las ideologías más antihumanas de la historia. Una raíz que puede renacer y regresar de diversas formas, porque aprovecha reflejos del espíritu humano.

 

José Carlos Martín de la Hoz

Dietrich von Hildebrand, Mi lucha contra Hitler, ed. Rialp, Madrid 2016, 440 pp.