Almas grises

Diciembre de 1917. En un pequeño pueblo del norte de Francia, el cuerpo sin vida de una hermosa niña aparece flotando en el canal. A la escena del crimen acuden, acompañados por el incesante tronar de los cañones y el acre olor a pólvora de un frente que se desgarra a escasos kilómetros, un policía, un juez instructor y un militar. En este mundo provinciano, el asesinato de Belle suscita innumerables sospechas, despierta viejos rencores y sacude un orden social que se tambalea.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2005
224

Título original: Les âmes grises. Traducción: Juan Antonio Soriano.

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Imagen de Azafrán

Una técnica narrativa heredera de los grandes narradores del XIX y XX. Claudel mantiene en vilo al lector hasta la última página. Su juego consiste en presentar a personajes realmente grises: no se sabe si son buenos o malos; capaces de una generosidad extrema, heroica, o bien asesinos fríos y calculadores. En el juego de esta ambivalencia, el lector trata de adivinar quién es el criminal.
Un policía lleva la investigación del asesinato de una niña durante más de veinte años. Para ello retoma declaraciones y testimonios de los implicados o de los posibles testigos así como de las personas que vieron a la niña inmediatamente antes de su muerte. El lector llega a percibir parecidas reacciones de indiferencia, frialdad, incluso crueldad, en personas pertenecientes a diferentes clases sociales. Poderosos e insignificantes reaccionan de modos parecidos porque lo que realmente diferencia a los hombres no es lo que posean; es lo que son, las ideas por las que se gobiernan.
Precisamente ese dato es el que el autor oculta al lector. Se limita a exponer los hechos, las reacciones de los personajes vistos “desde fuera”.
El relato comienza con el asesinato de la niña Belle de Jour en un pueblo francés, durante la primera guerra mundial. Situar el asesinato en este contexto histórico pudiera completar la perspectiva que el autor intenta subrayar: nadie se conmueve por la muerte de miles de hombres más allá de la colina que separa al pueblo del frente y sin embargo el asesinato de niña sobrecoge a los habitantes de ese pueblo.
Claudel presenta a los personajes que conforman esa pequeña comunidad uno a uno. A partir de su reacción ante el cadáver realiza una incursión en su pasado y trata de informar al lector sobre sus intereses y posición en la vida.
La muerte de la esposa del fiscal, acaecida hace ya varios años, parece haber determinado el carácter del viudo, obsesionado por la joven maestra –que también fallece en extrañas circunstancias- y por la niña asesinada. Sin embargo el juez y el teniente detienen y acusan a dos soldados desertores y los torturan hasta provocar su suicidio.
El policía no tiene conocimiento de estas detenciones hasta varios días después. Su vida se ha visto detenida por el fallecimiento de su esposa mientras daba a luz un niño.
El sufrimiento del policía ante la pérdida de la amada esposa le desequilibra hasta el punto de auto justificar el infanticidio de su propio hijo, a quien considera culpable de la muerte de su madre.
Nadie en la sociedad es bueno, ni malo. Todos se ven arrastrados por el dolor, la soledad, la pasión, el miedo o el vicio. Unos justifican; otros acusan a infelices para salvar a amigos. Todos somos almas grises: no hay bien; no hay mal.
Sin embargo, la novela no es otra cosa que una disculpa para que el policía que redacta este informe llegue a gritar su crimen: el asesinato de su hijo. Y tras haber abierto su alma, en la última página, confiesa:
“Espero que puedas juzgarme cara a cara. De repente, espero que Dios exista y con él todo el santoral, todas las pamplinas con las que nos llenaban la cabeza cuando éramos pequeños”…
Philippe Claudel formula así una concepción relativista y que pretende prescindir de Dios. De resultas de ese pensamiento sólo cabe una sociedad compuesta por almas grises, de vidas desoladas y sin esperanza.

Imagen de Rubito

Me resulta dificil hacer una reseña. Durante una buena parte de la obra el ritmo es lentísimo y la tensión casi nula. Bastante más adelante, si el lector llega hasta ahí, se empieza a atisbar una ligera tensión y de pronto, solo al final, hay un aligeramiento que es bien recibido por el lector. Y todo ello, desde luego, hace honor al título: almas grises, paisaje gris, asesinatos grises, vidas grises...Pero no quiere esto decir que no sea recomendable. También tiene de positivo el análisis de la dureza de corazón de muchos personajillos que con su cuotita de poder se consideran por encima del bien y del mal. Personajes desamorados, desalmados que representan con bastante fidelidad lo que con frecuencia ocurre en pueblos rurales y perdidos. A este lector le ha costado terminar la lectura de la obra y si pudiera volver atrás el tiempo habría elegido otra, que bastantes penas tiene la vida.

Imagen de aly

Muy bien escrita, como todas las novelas de Claudel. Ganadora del prestigioso premio Renaudot y elegidaLibro del año por los libreros franceses y la revista Lire, esta novela posee una belleza sombría y seductora que emana tanto delclima misterioso que envuelve la historia como del profundo y descarnado retrato de los personajes que la componen.