C. S. Lewis y la Iglesia católica

C.S.Lewis, perteneciente a la Iglesia de Inglaterra, ha sido responsable de acercar al cristianismo a más personas que el mejor de los predicadores del siglo XX. Un gran número de conversos al catolicismo, algunos muy famosos, conceden a este escritor británico un papel muy importante en el proceso de su conversión. Pero el hecho irónico y sorprendente es que el propio Lewis nunca llegó a incorporarse a la Iglesia católica, aunque abrazara y defendiera enseñanzas indiscutiblemente católicas, como el Purgatorio y el sacramento de la penitencia.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2014
267
978-84-9061-102

Original del autor en 2013.

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Clive Staple Lewis nació en Belfast, Irlanda del Norte, en 1898. Bautizado en la Iglesia de Irlanda, en su juventud abandonó la fe. No fue hasta los treinta años, siendo profesor en Oxford, cuando volvió al cristianismo en el seno de la Iglesia anglicana. Lewis sigió el itinerario de tantos cristianos del siglo XX, que perdieron la fe infantil volviendo a ella por medio del trabajo intelectual. Probablemente, de haber permanecido en Belfast nunca hubiera realizado este camino de retorno; pero la libertad intelectual de la que disfrutó en Oxford y el contacto con otros medievalistas, como Tolkien, lo hizo posible. Lewis publicó su primer libro autobiográfico en 1933, con el título de "El retorno del peregrino", y en él explica su vuelta al cristianismo a base de desaprender y desembarazarse de los prejuicios acumulados.

La vuelta de Lewis a la fe cristiana fue militante, y dedicó numerosas obras -ensayos y novelas- a explicarla. Como antes el Movimiento de Oxford, G.K.Chesterton y otros, Lewis aborrecía el modernismo religioso hacia el que se deslizaba la Iglesia de Inglaterra. En un momento en el que la Teología trata de adaptar la Revelación a lo que considera que puede aceptar el "hombre moderno", él profundiza en el valor de lo sagrado, en el misterio y lo sacramental. Los Evangelios narran que frecuentemente los Apóstoles no entendían a Jesús, pero "temían preguntarle"; la propia Madre de Jesús, que tenía motivos para comprenderle, en ocasiones no le entendía y se limitaban a conservar el mensaje en su corazón; pero el "hombre moderno" debe entender y en caso contrario rechazará lo revelado como perteneciente a otra época y a otra mentalidad. También los judíos rechazaron el mensaje de Jesús, por lo que una fe aceptable para el mundo no es la que predicó Nuestro Señor, sino un derivado inocuo, que no salva.

Los anglicanos tienen el problema de la dispersión doctrinal y dogmática; al carecer de un Pontífice autorizado por Jesuscristo, se ven en la imposibilidad de defender la fe de los fundadores del anglicanismo (que ya no era la fe católica completa). Ante el minimalismo doctrinal Lewis trata de discernir lo que es "mero cristianismo", sin apellidos ni reducciones. No tuvo éxito en esta empresa. Su principal aportación es la defensa intelectual del cristianismo. En un momento en que el hombre y la cultura son cada vez más racionales, una religión basada en los sentimientos tiene todas las de perder. Por el contrario, una Teología rigurosa, respetuosa con la Revelación y las tradiciones de la Iglesia es alimento para la fe.