Camino de hierro

La soledad y el dolor amargan la vida de Paula desde la marcha inesperada e inexplicable de su amadísimo esposo Lucas, su cómplice y su maestro, con quien había planeado una existencia de plenitud y de gozo en la que encarar el otoño de sus vidas. Ahora sólo quedan el vacío y el desánimo, la desolación de una ausencia incomprensible. Paula lucha por sobreponerse y viaja a León, el escenario de su infancia, para recuperar la memoria de su abuelo Román, condenado en un juicio inicuo y asesinado tras la Guerra Civil, en la feroz represión desatada por los vencedores contra los "enemigos de España". En León, Paula reencontrará su propio pasado, el de su familia destrozada, y el pasado colectivo de una tierra asolada por el odio cainita. El reencuentro con sus parientes le permitirá recuperar los papeles con los que reconstruir los últimos días del abuelo Román, un hombre bueno destruido en ese "tiempo de canallas". Es una novela descarnada, sin concesiones, pero llena también de emoción y ternura, y que gira en torno a dos temas esenciales y universales: la muerte y la memoria.

Ediciones

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2007
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Sobre qué puede encontrar el lector en esta novela, la autora ha dicho que: "Hay experiencias de toda una vida; hay dolores colectivos, personales, propios y ajenos. Escribir es un recurso maravilloso para superar situaciones", concluye. Según su autora, la obra "es la historia de Paula, una mujer que se ve forzada a emprender un triple viaje, físico, sentimental y espiritual, para cumplir una promesa y sobreponerse a su inesperada soledad. Es la historia de un sufrimiento íntimo y personal en medio de un dolor colectivo. Ambos se logran superar".



Camino de hierro, trata en su mayor parte de la recuperación de la memoria de la guerra civil, aunque en realidad presenta dos tramas casi independientes. La primera es una historia de amor absoluto protagonizada por Paula, una mujer en la madurez, culta y libre, que aguarda a saber el porqué de la misteriosa desaparición de su marido. No es, a mi parecer, una anécdota imprescindible aunque la justifique el que aporta un sentido afirmativo de la vida y de las relaciones humanas que supone un contrapeso de la otra anécdota. Esta segunda peripecia, inserta en la anterior, es la importante: la misma mujer indaga en León el asesinato por los fascistas de su abuelo Román al comienzo de la guerra. Paula cuenta las averiguaciones acerca de aquellos sucesos en primera persona y ello intensifica los efectos traumatizantes de tales vivencias.
Se plantea un libro comprometido y eso es Camino de hierro. La novela se dirige a espolear la conciencia del lector, y lanza una invitación, quizás un reto, a que cada quien asuma ese pasado y adopte su propia postura. La autora tiene la suya, pero no la presenta de manera impositiva sino como base para la reflexión del destinatario. Conviene subrayar que esta materia figura en una novela y que no es ensayo, reportaje o alegato político. Debemos considerarla, por tanto, desde los requisitos de la literatura. Preciado tiene la habilidad de presentar esas opciones no como una tesis, aunque la haya, sino como sustancia encarnada en personas de carne y hueso. En un hombre mayor, víctima a la vez que culpable del pasado, y sobre todo en la mencionada Paula, un ser profundo y conflictivo, fuerte y desolado que vive esta dura experiencia entre arranques de enajenación y serenidad ejemplar. De todo ello da cuenta en un relato psicologista tradicional, con una prosa clara y elaborada, quizás en algún momento un poco retórica, y mezclando vivencia intensa, reflexión y comentarios culturales. En fin, Preciado ha conseguido con Paula un personaje lo bastante sólido y complejo como para encarnar con autenticidad y valor universal situaciones concretas de una historia terrible.