El aleph

Publicada en 1949, con añadidos en 1952, esta colección reúne algunos de los cuentos más famosos de Borges. En "El Inmortal" la muerte se niega algunos hombres: hallamos a Homero hecho un guiñapo, en torno a una ciudad con escaleras inversas, tan horrible que "contamina el pasado y el porvenir". Otra paradoja extrema se representa en "Historia del guerrero y la cautiva", dos caras de una misma moneda: los destinos antagónicos de un bárbaro que se civiliza y de una civilizada que se entrega a los bárbaros. En "Emma Zunz" se describe, debajo de los equívocos, una venganza perfecta y justa. En "Deutsches Requiem" penetramos en la conciencia de un nazi que justifica la destrucción de Alemania para que nazca un nuevo mundo. En "El zahir" y en "El aleph", lo obsesivo termina acaparándolo todo, en forma de una moneda que nunca se olvida y de una pequeña esfera en la que está el espacio cósmico, donde se ven todas las cosas desde todos los puntos de vista. Abundan aquí los laberintos, los espejos, la sensación de abismo, la repetición innumerable o la variedad más espantosa. Todos los extremos, todas las cábalas adquieren en la literatura de Borges la impresión de lo real, de lo constatable con datos, fechas, cifras, citas, como si in investigador omnisciente se hubiera puesto a hacer un inventario de todos los imposibles. Las asociaciones de ideas, las metáforas violentas y la metafísica que sustenta los argumentos están al servicio de la ficción, pero van más allá, acechando la historia y lo que podría haber sido. "¿No estaría loco un hombre que continuamente se figurara el mapa de Hungría?", se pregunta Borges. Y el lector tiembla y huye para no quedar atrapado.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
0000
201
84-9908-951-5
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.2
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Comentarios

Imagen de Mon

En mi opinión Borges juguetea con lo más serio (filosofía, religión, etc.) en busca de un efecto paradójico en la mente del lector. Para mí esto es un juego tramposo y estéril. Recarga su prosa con una erudición asfixiante y de cartón piedra. Sus piruetas intelectuales me parecen falsas. Quizá sea profundo, pero yo sólo lo encuentro intelectualmente divertido y estilísiticamente brillante. En el fondo, me defrauda.

Imagen de opino

Leer a Borges siempre es un reto: no es un simple escritor. Se trata de un filósofo que asume la más radical visión racionalista y la rompe en mil pedazos por su inconsistencia interna. La inmersión en este universo (leer es estar dentro de un todo desde el que que sólo con esfuerzo se aprende a mirar como algo parcial) puede, a mi entender, conducir a dos posturas: 1) lo racional (tal y como es expuesto) es irracional, 2) ¿no será que la racionalidad es otra cosa, que la noción de sentido, providencia y finalidad son distintas a las de la lógica mecánica o estructuralista o leibniziana?
Comprendo que se trata de una cuestión metafísica, pero ningún buen literato dejó nunca de ser metafísico.