El arca de la isla

Mario recibe una llamada telefónica en mitad de la noche: sus padres acaban de morir en un accidente de tráfico. Hay, sin embargo, un testigo que asegura haber visto algo extraño, una sombra caída del cielo... A partir de entonces, el lector empieza a preguntarse qué pueden tener en común un adolescente, una isla en mitad del océano, una estrambótica herencia, un ex oficial soviético embarcado en un inquietante proyecto y un célebre cazador que recorre África con el único empeño de borrar sus propias huellas.

Como en las clásicas novelas de aventuras, Miguel Aranguren ha construido una intriga que corre como la pólvora, combinando momentos evocadores no exentos de humor junto a verdaderas pesadillas, porque El arca de la isla reúne la intensidad de la novela negra, la epopeya de los grandes libros de viajes, guiños al relato romántico y un drama de tintes épicos.

Los lectores de El arca de la isla descubrirán por qué brillan con luz turbadora una serie de actores de quienes es mejor no adelantar nada. En su trabajo más atrevido, Aranguren ha encontrado para ellos un lugar en el parnaso de las criaturas literarias.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2011
552
84-9970-084-7
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.333332
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Imagen de Azafrán

Difícil de encuadrar en un género, esta novela de Miguel Aranguren cuya construcción se podría asemejar a la de una pirámide. El polígono de la base, formado por diferentes aristas, que podrían sustentar, indistintamente, el comienzo de la novela.

Cada cara de ese polígono narraría la vida de los varios personajes. Esas vidas, poco a poco, se van imbricando hasta converger en la núcleo de la trama y continuar de forma aunada hasta el desenlace de la novela.

Juzgue el lector si no sigue, el autor, estructuras parecidas en sus dos anteriores novelas -La sangre del pelícano, 2007, y La hija del ministro, 2009-. Personalmente, considero que esta forma de construir el relato tiene antecedentes importantes, como por ejemplo, Crónica de una muerte anunciada, 1981, del Nobel Gabriel García Márquez.

Por continuar con la intertextualidad, no quiero dejar de mencionar El corazón de las tinieblas, 1977, de Joseph Conrad, cuyo recuerdo no se puede obviar al llegar a la aventura en el río Congo, momento que marca el comienzo del desenlace.

Como tampoco se puede obviar la influencia de Hemingway y de sus relatos sobre las experiencias de distintas cacerías -Verdes colinas de África, 1935, - que tiene lugar en el Rift Valley situado en Tanzania.

Los desplazamientos por el continente africano evocan de alguna manera la apresurada singladura en Ébano de Ryszard Kapuscinski.

En cuanto a la historia que se narra, no se podría decidir si el autor pretendió que fuese una novela de ciencia-ficción (aunque tiene mucho más de realidad que de ficción) o una aventura policíaca.

En el trasfondo de la novela, se encuentra el lector la cruel realidad de la manipulación del ser humano por aquellos que poseen poder, aunque no criterio claro de lo que el respeto a la dignidad del hombre requiere. Casos de esa falta de criterio y de ese abuso de poder no faltan en la historia. Y esta historia viene a sumarse, como una más, a esas dolorosas situaciones sustentadas en el abuso del poder: el autoritarismo de la troika en la antigua URSS, y cuyo fin vino marcado por la caída del muro de Berlín.

Un general ruso, en una base en Siberia, con amplios poderes económicos y respaldado por la fuerza militar, lleva a cabo investigaciones con embriones humanos, con fetos, con niños y con adultos. Nada le detiene. Busca el poder que le conferiría el logro de un ejército de mutantes híbridos -medio animales, medio bestias-. Pero no sólo la URSS antigua busca ese poder. También los EEUU podrían interesarse por el resultado de esas investigaciones.

Y como un crimen llama siempre a otros crímenes para mantenerse en silencio, la historia llega a afectar a una familia española.

Ante tanto abuso del poder se alza la voluntad de un joven, que con su deseo de justicia y gratitud a sus padres, busca la verdad. En el camino se encuentra a otros jóvenes que, quizás por motivos menos altruistas, deciden ayudarle.

La verdad y la justicia encuentran así un medio para sacar a la luz la corrupción del poder, aunque el dolor causado a seres humanos, a sus familias, a la propia naturaleza ya no tenga vuelta atrás.

Imagen de Ran

Cuando prácticamente había terminado de leer la novela, tuve ocasión de seguir en televisión una entrevista con Miguel Aranguren, y me sorprendió que tanto el entrevistador como el entrevistado pusieran el acento señalando que se trataba de una novela de aventuras. Me hizo pensar… ¿Y toda la trama presentando una tesis que da cohesión y contenido a la narración?
Efectivamente, lo mejor que tiene la novela, donde se consagra el autor como narrador avezado, es el desarrollo de las historias que componen el relato (y ahí es donde se presenta la aventura), descripción de paisajes, ambientes, lugares, etc., bajando en calidad en cuanto se refiere a diálogos un tanto superficiales.
Tal vez por esto, y porque la tesis supera ampliamente la aventura, ésta queda un tanto desmarcada y diluida.
El autor ha trabajado la novela a conciencia, mostrando erudición y buena narrativa y, sin embargo, algo falta para hacer del trabajo una novela lograda…,¿adecuación de la trama a la aventura?
En fin, se perfila un autor en progresión, y una novela que quiere hacer pensar sirviéndose de una aventura humana.