El espejo del mar

Catorce textos del autor -entre la reflexión y el recuerdo- sobre el mar, la navegación a vela y el Imperio Británico como centro del comercio mundial.

"En estas páginas hago una confesión completa, no de mis pecados, sino de mis emociones. Es el mejor tributo que mi piedad puede rendir a los configuradores últimos de mi carácter, de mis convicciones, y, en cierto sentido, de mi destino: al mar imperecedero, a los barcos que ya no existen y a los hombres sencillos cuyo tiempo ya ha pasado" (Del Prólogo del autor).

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2012
288
84-9989-727-4

Publicado en 1906.

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Las novelas de Marlow, el misterioso navegante creado por Conrad para no citarse a sí mismo, comienzan con el protagonista y sus compañeros que beben, fuman y recuerdan sus años en el mar. Inesperadamente Marlow comienza su relato.

"El espejo del mar" tiene un formato similar. El autor comienza cada capítulo (catorce en total) citando alguna cuestión referida al mar y a los barcos; puede tratarse de las anclas, de los mascarones de proa, el viejo río Támesis, los vientos o las tormentas. A continuación relaciona el tema con sucesos que había vivido. Cita a los capitanes con los que navegó, sus peculiaridades y anécdotas. Todo ello tiene un aire nostálgico que ya se apunta en la Nota introductoria: el autor se había retirado de la navegación; los veleros en los que se inició habían sido sustituídos por modernos barcos de vapor, y sus capitanes habían muerto o se habían retirado.

A pesar de que Conrad es considerado uno de los grandes novelistas en lengua inglesa, no me atraen su estilo y su prosa; no sé si barroca o demasiado minuciosa. Hemos leído que desde que abandonó el mar Conrad pasó estrecheces a causa de su adición al juego. La necesidad explicaría su abundante producción, pero también la monotonía de sus obras; podríamos tomar un párrafo de cualquiera de ellas e insertarla en otra distinta y el lector no lo notaría. Supongo que "El espejo del mar" tiene interés para aquellos que se interesen por la navegación. Al lector común solamente le recuerda la abundante literatura anglosajona sobre el mar, desde "La isla del tesoro" hasta "Moby Dick"; desde "Robinson Crusoe" hasta "Rebelión a bordo" o "El motín del Caine".

Por último, podemos preguntarnos cómo un marinero polaco terminó su vida como novelista en lengua inglesa. La respuesta está en que su padre ya había sido escritor y traductor de Shakespeare en Polonia. Muertos sus padres y ocupada su ciudad por los rusos, a los dieciseis años Joseph decidió embarcarse. En aquellos años la marina mercante británica era la más poderosa del globo. Gracias a sus colonias en Africa y Asia el viejo Imperio era, sobre todo, un imperio comercial. Conrad solicitó la nacionalidad para poder ascender a oficial en la Marina. Contrajo matrimonio con una inglesa y, una vez retirado, con el acervo de la experiencia acumulada en países exóticos siguió el modelo paterno y se dedicó a la literatura. Que lo hiciera precisamente en lengua inglesa se debió a las circunstancias expuestas.