El genuino sabor

Durante su infancia, a Almudena le gustaba dar vueltas a un globo terráqueo decorativo y escoger unpunto al azar. En su vida adulta ha sido ella quien ha acabado dondo tumbos fuera de su patria, primero exportando jamón ibérico en Latinoamérica y después difundiendo lo hispánico en una ciudad francesa de provincias. Ahora almudena, una de tantos españoles que se autoddefinen como ciudadanos del mundo está a punto de instalarse en Londres. En esta nueva metrópoli deberá aprender el arte de la autogestión y a construirse un hogar provisional creando nuevos vínculos con la comida, los objetos y las personas. Una vez más comprenderá que lo extranjero, aquello que a simple vista parecía inocuo y amigable, acaba resultando tan brutalmente ajeno como el postre dulzón de un país exótico.

En esta rupturista novela, cargada de un humor agudo y sutil, Mercedes Cebrián nos invita a ordenar las piezas de un rompecabezas donde lo auténtico, lo típico y lo estereotipado de la "marca España" y otras marcas regionales se mezclan en un bodegón de sabores y texturas no siempre agradables.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2014
160
9788439728542
Valoración CDL
2
Valoración Socios
1
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Imagen de Azafrán

Mercedes Cebrián describe en este relato, la vida de muchos jóvenes europeos, tal vez podríamos decir españoles, del período post-crisis: jóvenes con titulación académica que buscan trabajo fuera de su país y que, por lo tanto se encuentran en condiciones de contrastar las diferencias culturales, amén de las lingüísticas,  de países vecinos como lo son Francia, Reino Unido y España.

Y como se trata de jóvenes titulados, en situaciones precarias de trabajo, o al menos inestables, de jóvenes crecidos en una concepción de la vida libertaria, entendemos que vivan en pareja con relaciones igualmente inestables.

La autora utiliza la tercera persona para presentar las relaciones sexuales de manera objetiva e incluso poder así mostrarlas desde una actitud irónica. No obstante somete al lector a alguna escena innecesaria, tal vez por “exigencias del guión”. Perece que no hay una buena novela sin su “escena” correspondiente, cuando una obra concebida con aspiraciones universales puede prescindir de aquello que la aleje de determinadas culturas o edades: consideradas “universales”.

Mercedes se muestra bastante respetuosa con las diferentes sensibilidades de la sociedad española, aunque no renuncia a una sutil extrapolación de los lectores de la revista española Telva que podría resultar molesta para ese sector del público lector. Y que sin duda resultará difícilmente comprensible para  al lector extranjero ya que puede no corresponderse con la realidad.

El paso de la tercera a la primera persona narrativa se produce súbitamente, sin previo aviso: característica de la narrativa posterior a James Joyce con la inclusión repentina del propio pensamiento del personaje confundido incluso con el pensamiento del propio autor.

Mercedes intenta equilibrar las tres culturas (francesa, española y anglosajona) pero el libro termina centrándose en las diferencias entre España y el mundo anglo-sajón.

En cuanto al género, no se corresponde con la tradicional concepción de novela con nudo y desenlace. Bien podría ser la edición en forma de libro de un blog en el que se van sumando diferentes entradas con los relatos del acontecer en el país extranjero que visitamos o al que nos desplazamos por motivos laborales.