El lejano país de los estanques

El cuerpo desnudo de una joven austriaca pende atado de las manos en un chalet mallorquín. Ni los signos de violencia, ni la pestilencia de una muerte estival ocultan su inquietante belleza. En el revólver hallado en la basura abundan las huellas de una sesentona suiza de fama libertina, pero la vida turbia de la joven, Eva Heydrich —un ser irresistible consagrado tanto al placer como a la destrucción—, sugiere que la sencillez del crimen es tan sólo la punta de un iceberg.
En Madrid, la Guardia Civil confía el caso al experimentado sargento Rubén Bevilacqua, o «Vila» para sus compañeros, ex-psicólogo desempleado para quien Jung era sólo un aficionado, y a la inexperta agente Virginia Chamorro, cuya eficacia policiaca será puesta a prueba por primera vez. De incógnito entre nudistas teutones, turistas desenfrenados y mafiosos locales, Bevilacqua y Chamorro se adentrarán en el reverso oscuro de una apacible urbanización mallorquina tratando de desentrañar los últimos días de la joven asesinada.

Con esta novela, Lorenzo Silva da inicio a las andanzas policiales de una atípica pareja de guardias de la Benemérita.
 

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1998
286
2011
286
978-84-233-4427
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El atractivo de Lorenzo Silva y su personaje Bevilaqua es la sencillez del lenguaje que utiliza. Recuerda a Elvira Lindo y su Manolito Gafotas. Esta obra nos hace ver que no es preciso que una novela policiaca tenga un final lógico; lo importante es el interés que despierta hasta llegar a él. Plantea una cuestión de tipo moral: Cuando un policía o una pareja de ellos se infiltran en un ambiente difícil o criminal ¿hasta qué punto pueden "mimetizarse" con el entorno para llevar a buen término sus averiguaciones? En esta novela Bevilaqua y Chamorro se introducen en un ambiente promiscuo en el que ha sido asesinada una turista austríaca. Los investigadores fingen ser novios. ¿Cómo actuar sin olvidar que sólo son dos profesionales que investigan un crimen sin descontrolarse ellos mismos? En determinados momentos el lector se siente molesto, por ejemplo cuando los investigadores acuden a una playa nudista en busca de sospechosos. El autor relata como una autoridad se ve envuelta sin desearlo en una orgía en la que muere una persona, pero continúa ejerciendo sus funciones esperando que nadie sospeche de él. La conclusión es que todo descontrol tiene su parte negativa, que más vale ser sincero que complicar la situación con una mentira porque al final todo se sabe.