El pudor

En una sociedad abierta y transparente, ¿tiene algún sentido reflexionar sobre el pudor? ¿No será más bien uno de esos temas pasados de moda al que no merece la pena dedicarle tiempo y esfuerzo?

Sin embargo, en una sociedad basada en el consumo continuo de cosas y de ideas, donde la moda, los medios audiovisuales y las relaciones basadas en la comunicación virtual invitan a «mostrarlo todo», ¿no será tal vez el pudor uno de esos extraños espacios donde paradójicamente puede ejercitarse la propia libertad? Un espacio donde cada persona puede vivir su singularidad dentro de la comunidad.

Contra la ideología de la absoluta transparencia y del irrefrenable consumismo, tomarse en serio el pudor supone otorgarle la importancia que tiene en las relaciones personales, pero también en ámbitos de la sociedad como la medicina, el derecho, la educación o el ocio.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2018
160
978-84-301-1997
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3
Valoración Socios
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Imagen de JJM

Vivimos en una sociedad abierta y transparente, donde parece que es necesario  comunicarlo todo y mostrarlo todo. Y a la vez, en nuestro mundo, se muestra y se mira, pero ya no se habla. Una cultura así ha desterrado el pudor de su vocabulario y de su vida. Por todo ello resulta muy gratificante este libro, escrito por una psiquiatra francesa, en el que, como dice el subtítulo, muestra el pudor no como un residuo puritano, sino como un espacio de libertad para la persona. De un modo sugerente y recurriendo a la Psicología, la Antropología, la Sagrada Escritura, el Derecho y la Medicina, la autora muestra cómo el pudor es fundamental en la constitución de la personalidad y en el respeto al otro. En este sentido, los análisis de la autora no se circunscriben solo al pudor sexual, aunque lo aborde con detalle (en cine y televisión, internet y redes sociales), por eso hace referencia, por ejemplo, a las técnicas de reproducción asistida, que aunque parezca un asunto alejado del tema que nos ocupa, sin embargo también es consecuencia de la impudicia, es decir, de la instrumentalización del cuerpo. Tampoco se presenta el pudor como una simple actitud recatada o de mera decencia, sino como algo constitutivo de la persona, sin el cual no es posible una vida social humana ni una verdadera relación con los demás.