Ensayo sobre el cansancio

Peter Handke (1942) es uno de los escritores actuales más importantes, polémicos y populares en lengua alemana. Sus obras suelen gravitar en torno a las dificultades en la comunicación humana, la soledad o sus consecuencias, con un estilo original que no renuncia nunca al compromiso con la literatura. "Ensayo sobre el cansancio" (1989) toma este estado como excusa o punto de partida para hilvanar en primera persona ideas que van más allá del mismo, en un discurso en el que lo que se busca no es tanto lo exacto ni lo riguroso como la relación personal con lo que se explica.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2017
80
978-84-9104-637
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3
Average: 3 (1 vote)
Interpretación
  • No Recomendable
  • 1
  • En blanco
  • 2
  • Recomendable
  • 3
  • Muy Recomendable
  • 4

1 valoraciones

Género: 
Tema(s): 

Comentarios

Imagen de José Ignacio Peláez Albendea

Breve ensayo que comienza con este texto del Evangelio de San Lucas: “Y levantándose de la oración, fue a sus discípulos y los encontró dormidos de tristeza”. Peter Handke ofrece al lector un texto a mitad de camino entre la narración y el ensayo sobre los distintos tipos de cansancio, con recuerdos autobiográficos de su niñez en el campo cercano a Graz y la participación en la trilla; la reconstrucción de las casas de madera después de la devastación de la segunda guerra mundial; las relaciones en la universidad; las observaciones más recientes (a la escritura del ensayo) en Linares (Jaén, España)… Aflora su formación en un contexto católico (procesiones de Semana Santa, asistencia a la Santa Misa, etc), siempre tratadas de modo tangencial, pero respetuoso. Y sobre todo, aflora su gran capacidad para armar un texto que trata de un tema difícil y podríamos decir que aburrido -los distintos tipos de cansancio- de un modo que funciona narrativamente con soltura y naturalidad: la base es un diálogo de preguntas y respuestas que se hace el autor a sí mismo al filo de la narración: él mismo se pone las objeciones y responde abriendo una nueva cuestión. El artefacto narrativo funciona, también por la brevedad del texto. Las reflexiones tienen su interés y tampoco pretenden dar una solución definitiva a las preguntas.