Escondidos

El inicio de la Guerra Civil española, en 1936, sorprendió al fundador del Opus Dei y a la mayoría de sus miembros en la zona republicana. Todos se escondieron para evitar la dura represión revolucionaria. Con el paso de los meses, los refugios y asilos dieron paso a las escapadas y expediciones. Gracias al desvelo de José María Escrivá, el Opus Dei sobrevivió en medio de la tragedia desencadenada por el conflicto armado.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2018
468
9788432149337

Subtítulo: El Opus Dei en la zona republicana durante la Guerra Civil española (1936-1939)

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Un estudio muy completo de la vida del Opus Dei durante las Guerra Civil española. Leer artículo>>

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El Opus Dei había nacido en 1928. Cuando estalla el conflicto de 1936, apenas contaba con 8 años de existencia y un puñado de socios, jóvenes universitarios la mayoría, que habían dado su palabra de dedicar su vida a la extensión del mensaje: la santidad es posible en medio del mundo.

Estamos hablando de ser santo según la religión católica. Evidentemente, los desmanes en contra de la Iglesia Católica, con quema y saqueo de iglesias y los asesinatos de clérigos diocesanos, de frailes y de monjas, no podían por menos que ser rechazados por los asociados del Opus Dei. No por razones políticas de ideologías de derecha o de izquierdas. Por ir en contra de su fe religiosa. La pérdida de libertad de culto supuso una inquietud y un peligro constante de sus vidas, cuando buscaban el modo de rezar o de recibir los sacramentos.

Como ellos, muchos españoles que fueron sorprendidos por los acontecimientos en la zona republicana intentaban como podían celebrar la Santa Misa, a escondidas en pisos particulares, con riesgo de ser delatados por vecinos que podían no participar de sus inquietudes religiosas.

Los propios republicanos sabían que esos españoles huirían en cuanto pudieran a la zona nacional, que apoyarían las acciones del ejército de Franco y que, si no podían huir, harían todo lo posible por ayudar dentro de la zona republicana: fueron denominados la quinta columna. El gobierno republicano intentó encarcelarlos, perseguirlos.

José Luis González Gullón construye un relato histórico con la vida de esos primeros asociados en torno a la figura de José María Escrivá de Balaguer, el Padre, cuya vida se mantuvo alejada de los vaivenes políticos, porque el Opus Dei era para todos, los de derechas y los de izquierdas, siempre que quisiesen gastar sus energías en luchar por la santidad.

Algunos de sus hijos decidieron refugiarse en embajadas extranjeras, en Madrid, y desde ellas pasar a la zona nacional. “Numéricamente, en esos cinco meses (de 1937) salieron de Madrid al extranjero algo más de tres mil asilados” pág. 235 Pero el gobierno republicano pronto cortó estas salidas de España porque comprobó que los hombres, en cuento podían, retornaban a la España de Franco y se alistaban en el ejército.

Así pues, los primeros socios del Opus Dei continuaron en la legación de Honduras durante varios meses, junto al propio fundador del Opus Dei.

Otros gozaron de mayor libertad por disponer de pasaporte extranjero, como Isidoro Zorzano o documentación que les permitía justificar su estancia en la ciudad como una credencial de trabajo, etc.

El libro es un exhaustivo repaso a la situación de todos ellos a través del cual se percibe la fuerte unión que existía entre ellos y de ellos con don José María Escrivá. Igualmente se percibe la relación que existía entre los miembros del Opus Dei y las respectivas familias, pues se ayudaban en todo, compartían la escasa comida que podían conseguir y se prestaban el poco dinero del que disponían.

Hartos del encierro en la legación de Honduras se alistaron en el ejército con la intención de cruzar en cuanto pudiesen a las líneas enemigas y convertirse en prófugos del ejército republicano.

El fundador, José María Escrivá de Balaguer y media docena de sus hijos espirituales tomaron la decisión de pasar, a través de los Pirineos a Francia y luego retornar a la España del régimen de Franco porque en ella se respetaba la religión católica. Pero el alejamiento de Madrid supuso una gran batalla interior para el fundador del Opus Dei que, aunque iba acompañado por algunos de sus hijos, otros quedaban con peligro de sus vidas en la zona republicana.