Katrina

Katrina es una joven de una rica familia campesina finlandesa que se casa con un marinero al que acaba de conocer, deslumbrada por las maravillas que le cuenta de su país. Pero la realidad se impondrá... El relato es brillante, minucioso, rico en detalles sobre las costumbres de la localidad en que el personaje central habita.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1999
256
2012
526
978-84-9840-581

Traducción Francisco Torres Ferrer y L. Vegas López

1936
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Imagen de Azafrán

El argumento
Una joven de familia acomodada rechaza varios pretendientes con los que su familia desearía que se desposase. Sin embargo, se casa con un joven, Johan, de profesión pescador, y de afición mentirosa, quien la conquista contándole mentiras sobre la isla de la que procede, la climatología, su casa, etc.
Katrina tiene la oportunidad de comprobar cuán lejanas están las palabras de su ya marido, de la realidad con la que se da de bruces: una pequeña cabaña, sucia y desvencijada en la que Katrina pasará su v ida. Al día siguiente de su llegada a la isla, el marinero se embarca y deja sola a la joven esposa, quien se ve obligada a trabajar en las duras tareas agrícolas de la isla para poder comer. Pronto descubre que está embarazada. Con el otoño, su marido regresará, a tiempo para ayudarla en su primer parto. Es Katrina quien sostiene el hogar. El matrimonio tiene tres chicos y la pequeña Sandra que morirá pronto por falta de alimento y malas condiciones de la vivienda. Porque Johan, aunque es un buen hombre, resulta bastante inútil para sacar a su numerosa prole adelante Katrina conseguirá criar a sus tres hijos varones para verlos más tarde incorporarse a la marina mercante: no tenían dónde elegir en una isla de pescadores.
A pesar de las ausencias largas de Johan, Katrina sabe ser fiel; y generosa antes sus grandes defectos. Aprende a fijarse en lo cariñoso que es, en su alegría y en su integridad. Transige con sus caprichos. Y perdona su debilidad física, su falta de salud. Ella suple su torpeza (no se ve capaz de hacer el féretro para Sandra y es Katrina quien lo fabrica a escondidas…). Enseña a sus hijos el respeto al padre, a pesar de sus defectos.
Ante las murmuraciones y sospechas de los vecinos de infidelidad, Katrina acierta a demostrar a su marido su inocencia y su cariño hacia él. Y al final de su vida, años después del fallecimiento de Johan, encontramos a una mujer que añora a su esposo y desea ardientemente que la muerte los reúna nuevamente.

Finlandia es un país muy extenso y poco poblado: no llega su población a los seis millones de habitantes. Su suelo está congelado la mayor parte del año. Sin embargo, sus habitantes, gracias a la educación, han sabido desarrollar la tecnología y la informática, base de su desarrollo industrial y su nivel económico.
La isla en la que se desarrolla la acción está situada en el Báltico a la altura de la capital. Finlandia perteneció a Suecia hasta comienzos del siglo XIX cuando cae en manos rusas. Tras la Segunda Guerra Mundial consigue su independencia.
Durante el largo periodo histórico de su pertenencia a la corona Sueca, Finlandia formó parte de los acuerdos y desacuerdos entre Noruega, Suecia y Dinamarca. La unión y divisiones sucesivas de estos tres reinos influenciaron la vida de los finlandeses. Por los estrechos lazos comerciales que establecieron con el Reino Unido, todo lo acaecido en este tuvo su trascendencia en los tres países bálticos y por lo tanto en Finlandia. Me refiero a la separación de la Iglesia Católica tras la negativa a conceder el divorcio a Enrique VIII. No sólo se separaron el Reino Unido e Irlanda del Norte. También se separaron los países bálticos y expropiaron a la Iglesia Católica sus bienes.
¿Pero cómo asimiló la población de estos países que llevaban siete siglos viviendo como católicos? El sacramento de la Penitencia, por ejemplo, dejó de administrarse. El control de la conducta moral que en la Iglesia Católica se arraiga en la libertad de conciencia y en la formación de esa conciencia a través de la Confesión personal se perdió. Y ese control se trasladó a la sociedad en las sociedades protestantes. De ahí la importancia de "parecer" aunque "no se sea". La novela es un medio más que puede formar a las nuevas generaciones protestantes mediante la exposición de las conductas adecuadas que al final recibirán un premio: el triunfo social de la virtud. Por ejemplo: La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne, publicada en 1850.

Katrina y la literatura.
Para entender esta novela habría que pensar en el principio filosófico deleitare aut prodesse, "instruir deleitando". A lo largo de la historia de la Literatura, encontramos novelas que se proponen destacar las virtudes de los personajes o dejar claros los defectos de algunos de ellos con la finalidad de estimular a la imitación de las buenas conductas o evitar las malas.
En 1744, en Londres, Samuel Richardson publica Pamela Andrews o la virtud recompensada.
No fue la única de sus novelas con las que se intentó deleitar e instruir en el comportamiento social. Pamela, una joven sirvienta virtuosa, sabe permanecer en la virtud y así conquista a un noble, quien, al desposarla le da riqueza y ascenso social. Lo mismo ocurre en Clarissa Marlowe, 1748, aunque aquí la protagonista recibe el castigo por no respetar el matrimonio propuesto por los padres y confiarse al amante.
Charles Dickens, un siglo después, nos muestra un Oliver Twist, 1838, que sabe mantenerse en la virtud, en la honradez, a pesar del ambiente en el que le toca vivir por su situación de pobreza extrema. Oliver, al final, recibirá también el premio de la riqueza y ascenso social.
En Francia encontramos Julia o la nueva Eloísa de Rousseau, y La vida de Marianne, de Marivaux. En ambas, la protagonista virtuosa triunfa social y económicamente.
Este tipo de literatura encontró su réplica satirizante inmediatamente, debido al éxito que cosechaba. Así Fielding parodia Pamela en Shamela, 1741, una joven intrigante y trepadora. O en Joseph Andrews, 1742 el hermano de Pamela, se esfuerza en proteger su virtud de las insinuaciones de Lady Booby.
En el caso de Katrina, ¿qué recompensa recibe la protagonista después de una vida tan virtuosa?
Katrina se publicó por primera vez en 1936, en Estados Unidos, un país construido con el sacrificio de los pioneros europeos que derramaron su sangre, según queda reflejado en la literatura norteamericana. Un ejemplo: Pioneers, 1823 de James Fenimore Cooper.
El concepto de frontera, como avance en la conquista que el mundo civilizado hace del salvaje oeste, es un símbolo del sacrificio y de la virtud, del heroísmo y casi del martirio. La recompensa es esa: ser considerado un padre de la patria, haber vertido sangre, sudor y lágrimas por la nueva nación que durante los siglos XVIII y XIX se estaba formado. Los primeros pilgrims alcanzaron las costas de Massachusetts en 1620; la conquista del oeste termina en 1848, cuando México se vio obligado a entregar California a los EEUU.
Se trata de un conflicto entre naturaleza y civilización. Dominar la naturaleza que es exactamente lo que Katrina hace durante toda la novela. Consigue un jardín sobre el roquedal donde está su cabaña a fuerza de transportar tierra, la tierra que el terrateniente desprecia en los lindes de sus fincas, y planta allí manzanos. Consigue comprar una vaca con el fruto de su trabajo en el campo, y sustituir la vaca que la naturaleza le había escamoteado. Consigue sobreponerse a la fuerza del mar y sobrevivir a una tormenta en una barquichuela, al deshielo tras un accidente en el que pudo haber muerto congelada… Consigue dominar la depresión de su marido y las rebeldías de sus hijos… Consigue una nueva familia tras ver partir a sus hijos como marinos, cuando acoge a una joven fea, repulsiva y de pocas luces a quien uno de sus hijos había dejado embarazada y quien le dará una nieta hermosa.
Su recompensa es la estima de todos los vecinos y su reconocimiento público. Y aunque para ella no hay ascenso social, el premio lo recibe la familia de su hijo mayor que alcanza el título de capitán de navío y casa con una joven hermosa y rica, viuda de otro capitán.

Imagen de merche

Historia de lucha, orgullo y entrega frente a una vida no exenta de dificultades. A pesar de los sucesos difíciles y duros en su vida, sabe afrontarlos con entereza y optimismo entresacando el mensaje bueno que cada acontecimiento lleva consigo, sin frivrolidad ni simpleza.

Imagen de JOL

Salminen escribió esta novela realista en Nueva York en 1936 con el pensamiento puesto en su tierra nórdica. Se adivina que hay mucha experiencia personal, que introduce en la vida de las poblaciones pesqueras del oeste finlandés.

El lector atento de hoy pude descubrir por dónde anda la plenitud de una vida y la relativa felicidad en la tierra. Todo depende del nivel de virtudes de Katrina -mujer de una pieza- que saca adelante a su familia en medio de carencias y sufrimientos. Vemos su juventud, su enamoramiento, su matrimonio, los hijos, sus trabajos, su pobreza, su envejecer, y sobre todo su corazón fuerte. Su secreto está en el amor a su marido y a sus hijos, a sus vecinos, y a una fe cristiana básica pero sólida como una roca.

Esta novela costumbrista podría figurar entre otras conocidas narraciones sobre sagas europeas o americanas como Cristina, hija de Lavrans, Los Bruddenbrook, Los novios, o Cisnes Salvajes. Muy recomendable, también para jóvenes que apenas conocen las dificultades de la vida, y pueden aprender a no quedar enredados en los sentimientos, para vivir como personas fieles, que saben de fe y de esperanza en Dios. Es una pena que una novela de esta calidad no ofrezca un buen mapa de Finlandia para situar con más realismo las escenas y trayectos. En cambio se ha hecho una buena traducción.

Imagen de Pipa

Katrina es una novela interesante, y más en la actualidad; enmarcada en Europa del Norte (Finlandia) a finales del siglo XIX y principios del XX. Narra la dura vida de una mujer fuerte, alegre, trabajadora, con una gran capacidad de adaptación, con gran psicología para tratar a su gente, abnegada, generosa, desprendida... Un sinfín de valores enriquece su fuerte personalidad. También es orgullosa y tiene amor propio y sentido de la dignidad. Sabe perdonar y tiene buen humor. En definitiva: sabe amar. Me parece una novela muy recomendable, fácil de leer. Aunque en algunos momentos pueda parece algo rutinaria, pesada. Pero si uno continúa, descubre la grandeza de la vida ordinaria. Ella sabe convertir lo cotidiano en un canto de alabanza y agradecimiento. Es feliz con lo que tiene ¿qué más puede esperar?... y ello dentro de una vida absolutamente pobre. Hay rasgos que pueden extrañar, como su total ruptura con su familia (padre, madre, hermanos) a partir de su matrimonio con Johan. Nunca volvió a tener contactos con ellos. Eso se puede explicar por la peculiar cultura nórdica y también por la vida propia de los isleños (en aquella época en que no eran fáciles los medios de comunicación). Katrina es ejemplo de una persona rebelde efectiva. No se queja: se integra, y actúa eficazmente para mejorar lo que le rodea. Cabe preguntarse si hoy se podría dar un enamoramiento tan radical de un marido fantasioso y "embustero"... ella al suyo le quiere. Y sabe que lo es para siempre. Es su "niño grande", comprende su duros orígenes y su fantaseo fanfarrón. Nunca se ha emborrachado. Come caramelos... a sus hijos les hace respetarlo... Katrina es una persona de fe. Se mueve en un contexto protestante. Forma a sus hijos a su manera. Acepta los duros reveses que la vida le trae con paz. Aunque cada golpe es un mazazo. Pero no pierde la esperanza... y sigue adelante. Todo un ejemplo que da que pensar al hombre y mujer moderno.

Imagen de fcrosas

Excelente novela. Fluctúa entre un relato épico (de héroes "menores") y la novela costumbrista de ambiente pesquero y escandinavo. Se lee sin esfuerzo y el lector se prenda de, Katrina, la protagonista.
Desde el punto de vista formal obedece a las pautas de las grandes novelas realistas del XIX. Podría haberla escrito Dickens... de haber sido finlandés.
Amor, dolor, alegrías, tragedias... una narración nada cursi y muy recomendable para desencantados lectores postmodernos.
Addenda. La he vuelto a leer casi diez años después y ¡aguanta perfectamente una segunda lectura!