La carretera

Transcurre en la inmensidad del territorio norteamericano, un terreno arrasado por lo que parece haber sido un reciente holocausto nuclear. En este escenario, un páramo carbonizado que es lo único que queda de lo que alguna vez fue Norteamérica, ya no existe más vida que la humana y los hombres se comen los unos a los otros. Un padre trata de salvar a su hijo emprendiendo un viaje con él. Ambos recorren este mundo apocalíptico sin saber cuál es su destino armados solamente con una pistola y dos balas. Rodeados de un paisaje baldío, amenazados por bandas de caníbales, empujando un carrito de la compra donde guardan sus escasas pertenencias, recorren los lugares donde el padre pasó su infancia.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2007
210

Título original: The Road. Traducción: Luis Morillo Fort. Premio Pulitzer 2007.
ColecciónLiteratura Mondadori nº 338.

2016
216
9788483468685
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.6
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Género: 

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Imagen de Karli

La tierra esta devastada, no existe orden ni civilizacion. Quedan unos pocos hombres que luchan por sobrevivir de cualquier manera. No queda ningun resquicio de bondad o confianza. En este entorno un padre y su hijo luchan por salir adelante avanzando por la carretera hacia el sur. Todo lo humano, lo bueno que queda sobre la tierra lo condensa el niño, parece ser lo ultimo que queda de Dios.

Imagen de Perandones

Se trata del típico libro apocalíptico, de desastre nuclear y hecatombe mundial. Pero es muy original. Los diálogos son muy interesantes, y Mcarthy maneja de manera sencilla y magistral, con sobriedad de diálogos, la relación dentre un padre y un hijo supervivientes en un mundo arrasado. A veces, es muy crudo, pero eso se matiza por el halo de esperanza que siempre existe. La vida y el amor terminarán triunfando.

Imagen de Artemi

Me lo dejó un amigo, y lo recibí con cierto escepticismo. Quizás el hecho de leerlo con unas pocas décimas de fiebre ayudó a que me envolviera en esa tiniebla cenicienta. Primero me cautivó la belleza de esa prosa lírica tan distinta. Algo tan bello formalmente me hizo sospechar una cierta decadencia. ¡Qué engañado estaba! La bondad, la verdad y los destellos de belleza son continuos en el libro, sutiles y al tiempo claros. El niño, que no ha recibido gran educación, sólo la que le ha dado su padre, distingue perfectamente lo bueno y lo malo. Él quiere ser de los buenos, y ante las dudas provocadas por alguna acción de su padre él se inquieta; se sabe portador del fuego. El padre, que reniega de Dios lo redescubre en su hijo, y el hijo en el padre. La belleza del niño y del padre no son físicas, pero deslumbran. Y es que la belleza no está sólo en la Naturaleza, está sobretodo en las personas. En mi opinión esta la gran enseñanza moral de la novela. La otra, que cualquier existencia, aun en las condiciones más severas y extremas, es feliz (ojo, no exenta de sufrimiento), por eso merece la pena luchar. Cuando el amor desaparece ya nada tiene sentido.

Imagen de Ran

Novela sorprendente y dura, en la que el autor cuenta una historia en sí; podríamos decir que sin dar explicaciones, como si el fondo del argumento fuera sencillamente la narración de la historia. Llama la atención la fluidez y claridad de la prosa con una sobriedad que mantiene el interés de principio a fin.

Los protagonistas –padre e hijo pequeño-, luchan en una carretera que atraviesa un país devastado (no explica qué ha sucedido, en una ocasión se referirá de pasada a una lluvia de fuego) por la pervivencia, y marchar hacia “el sur” para encontrar a “los buenos”. Todo les es adverso: el clima, falta de alimentos y de medios, etc.; y sin embargo con una perseverancia que no decae, logran al final su objetivo.

Son de destacar los diálogos entre el padre y su hijo. El padre, preocupado por la marcha, es un hombre duro que lucha por la supervivencia de su hijo, que no se detiene a ayudar a nadie y mantiene una desconfianza grande de todo lo que le rodea; por el contrario, el hijo muestra el lado humano que, a pesar de los acontecimientos que vive, hace hincapié en el lado positivo.

La historia que nos narra el autor está cargada de esperanza, pese a la crudeza de los acontecimientos y las situaciones extremas que atraviesan los protagonistas permanece encendida la luz esperanzada de llegar al sur y encontrar gente buena.