La senda oscura

El ridículo comienzo del descubrimiento por parte de un pescador en una de las casetas que pueblan el lago helado del pueblo de una mujer muerta, desencadena la investigación en la que la policía pide ayuda a una brillante abogada que ha abandonado su bufete en la capital después de una experiencia traumática que desemboca en una enfermedad psiquiátrica y que se ha retirado a su pueblo: Rebecka es una mujer con una obsesión por el trabajo, ya que es lo único que tiene en este mundo, solitaria, con ansias de ser amada, sin familia, pero extremadamente lista y eficaz.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2010
466
Valoración CDL
2
Valoración Socios
2
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En "La senda oscura" la autora nos presenta a Mauri Kallis, uno de los nuevos millonarios surgidos (y desaparecidos después) como consecuencia de los movimientos especulativos. Sin un pasado que mostrar, sin educación ni más ética que la de las ganancias y la ostentación de su riqueza, buscan curar mediante el dinero las carencias derivadas de una infancia miserable. Su táctica consiste en alcanzar un puesto en la cumbre social a base de comprar a las personas adecuadas. Los nuevos millonarios son capaces de traicionarse entre ellos, de ordenar el asesinato de una persona que les moleste o de instigar un cambio de gobierno en el Tercer mundo cuando así convenga a sus intereses. Cometen delitos societarios y fiscales y tratan de involucrar en los mismos a sus colaboradores más directos como medida de seguridad. Sin embargo siempre hay un periodista empeñado en meter la nariz o un ejecutivo al que le queda la suficiente conciencia como para hablar con la Policía, aunque sea con riesgo para su vida. Este es en sustancia el argumento de la novela. La fiscal adjunta Rebecka Martinsson y la jefa de policía Anna Marie Mella deberán investigar los crímenes instigados por Kallis. En su afán por abarcar varios frentes, la autora introduce en la novela la presentación del pueblo lapón. El principal atractivo de las anteriores obras de Asa Larsson residía en la sencillez del desarrollo argumental y en el perfil humano de Rebecka Martinsson y Anna Marie Mella. En "La senda oscura", por el contrario, la trama se complica y las figuras de las dos protagonistas ceden espacio a favor de los nuevos ricos y sus acompañantes. Como consecuencia la novela pierde calidad e interés. La introducción y presentación de los personajes dura demasiado, casi hasta la mitad del libro. Resulta molesto, por ejemplo, que en las primeras páginas aparezca una mujer asesinada y no nos enteremos hasta el final de cuáles fueron las causas que motivaron el crimen. La autora sigue a Mankell en su fascinación por Africa y utiliza como nudo de la novela la concesión de unas minas de oro en Uganda. Asa Larsson anuncia que la saga de la abogada Martinsson sólo se encuentra en su mitad; se ve que tiene muchas ideas para el personaje. Habrá que ver las nuevas entregas ya que esta tercera es peor que las dos primeras. Los agradecimientos finales de la autora son "de traca"; del tipo de "si usted no hubiera sido nombrado apúntese a continuación". Todo lo anterior no significa que la novela no tenga escenas buenas que se diluyen en un relato excesivamente largo y en el que el sexo ocupa un mayor lugar que en las obras anteriores de la autora. Asa Larsson salva al final la vida del ex-millonario Mauri Kallis probablemente para utilizar al personaje más adelante.

Imagen de Porto

“La senda oscura” es la continuación de dos novelas anteriores: “Aurora Boreal” y “Sangre derramada”, que tienen una misma protagonista: la abogada Rebecka Martinsson. Toda la acción se desarrolla en Kiruna, población sueca a 145 km al norte del círculo polar ártico, de forma que la nieve y el frío son unos de los protagonistas del relato.
Las abundantes novelas policíacas suecas que han invadido el marcado editorial no han podido acostumbrarnos a un tipo de extraño delincuente con unas patologías verdaderamente notables, pero los que deberían ser personas normales son personajes incompletos, con profundos traumas familiares, solitarios y con unos déficits emocionales de entidad. En esta novela, excepto la inspectora Anna Maria Mella (casada con una familia de tres hijos), el resto de los componentes son personas, por lo menos curiosas, incluida la protagonista principal, la abogada Rebecka Martinsson.

La investigación de la muerta y su posición social en una próspera empresa, aparentemente minera, introduce al lector en un mundo donde los delitos de todo tipo son lo habitual y donde la ambición y el protegerse a uno mismo están por encima de todo. Sexo, alcohol, droga, corrupción son los elementos que van apareciendo y que ayudan a mantener la atención y el ritmo, de forma que se lee como en una cuesta abajo, pero sin saber a donde se va a llegar y, –esto es lo peor- cuando se ha llegado al final, el lector se plantea que le habría gustado alguna otra cosa más sólida, que no le han compensado tantas páginas.
La escritora se ve obligada a explicarnos algunas de las reacciones de sus personajes en un constante viaje a su pasado, dificultando la lectura y el hilo narrativo; además hay momentos en que es difícil distinguir un recuerdo de una especie de alucinación del personaje.
La novela entretiene, pero quizá no compense por el excesivo número de páginas y lo frágil de la narración policiaca.