No sin mi hija

Dramática narración de la autora donde cuenta el secuestro que sufrió al quedarse retenida en Irán en lo que era una visita a la familia de su marido iraní. Después de incontables pesadillas, logra escapar con su hija, casi dos años más tarde. Aunque se trata de una madre inteligente y entregada, que se apoya en Dios en medio de su desamparo, deja ver también en su relato su falta de formación religiosa.

Sobre la misma época en Irán y con temáticas parecidas se recomienda "Leer Lolita en Teherán", de Azar Nafisi.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2003
320
1993
416
2006
448
978-84-322-1732
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.25
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Después de su divorcio Betty no desea volver a casarse, pero aparece alguien en su vida, Sayyed B. Mahmoody, un médico iraní afincado en los Estados Unidos. Contraen matrimonio y tienen una hija. Pero en Irán sube al poder el Imán Jomeini y de pronto Moody no muestra interés más que por la política de su país de origen. El matrimonio hace aguas. A fin de evitar una ruptura, Betty se deja convencer para hacer un viaje de quince días a Irán, con Mahtob, la hija de ambos. Allí se entera de que Moody no tiene intención de regresar a América, que se ha despedido del hospital en el que trabajaba y que se supone que ella y su hija han de permanecer en Irán. La situación de Betty es difícil, pero la de Mathob es imposible. Según las leyes islámicas Betty ahora es iraní, por haber contraído matrimonio con un súbdito de ese país, y si abandonase a su esposo le sería confiada a él la custodia de su hija. De ahí el título del libro:"No sin mi hija". Betty no está dispuesta a abandonar el país sin Mahtob. Allí permanecerán entre 1984 y 1986. El escenario de fondo es la guerra entre Irán e Irak; la incomprensión mutua entre la norteamericana y la familia de su marido, con sus respectivos modos de vida y, sobre todo, el abuso de la posición dominante del varón en ese tipo de sociedades. Betty es golpeada por su marido, encerrada, sometida a la vigilancia de los parientes y apartada de su hija. Tendrá que desplegar toda su astucia para apartar a Mooddy de su familia de origen y conseguir pequeños espacios de libertad. Sorprendentemente no está sola. Ocultos viven iraníes nostálgicos de las antiguas libertades y otros capaces de poner la compasión hacia una mujer por encima del fanatismo. Ellos harán posible la huída de Betty a Turquía, con su hija Mahtob, a través de la nieve y de las montañas. El libro describe el ambiente social y las costumbres en Irán, la práctica religiosa islámica y las leyes sobre el vestido. También llama la atención el curioso complejo, o quizá sólo patriotismo, que lleva a un próspero médico afincado en los Estados Unidos, iraní occdidentalizado, a sufrir una transformación radical hasta convertirse en alguien totalmente distinto. Impresiona el hecho de que para los musulmanes, los infieles o no creyentes, carezcan de ningún derecho. El libro empieza moviendo a compasión para convertirse en una espléndida aventura. Curiosamente Betty no conserva odio hacia el abandonado Moody, el que fue su marido y carcelero, sino que le considera víctima de una civilización y de un modo de vida.