Santo Rosario. Edición crítico-histórica

Edición crítico - histórica del libro "Santo Rosario" de San Josemaría preparada por Pedro Rodríguez, Constantino Anchel y Javier Sesé

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2010
424
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.666668
Average: 3.7 (3 votes)
Interpretación
  • No Recomendable
  • 1
  • En blanco
  • 2
  • Recomendable
  • 3
  • Muy Recomendable
  • 4

3 valoraciones

Género: 

Comentarios

Imagen de enc

En diciembre de 1931, siendo San Josemaría Escrivá capellán de la Iglesia del Patronato de Santa Isabel de Madrid, redactó unas cuartillas sobre la forma de rezar el Santo Rosario. Lo hizo para enseñar a los jóvenes que se acercaban a él a ejercitarse en esta devoción mariana y cristológica. Les animaba a contemplar los misterios de gozo, de dolor y de gloria introduciéndose en las escenas como un personaje más: un niño que siguiera a Jesús y a María. La devoción a la Virgen -afirma Escrivá- nos hace contemplativos. Estas cuartillas, que se editaron como libro bajo el título escueto de "Santo Rosario", son objeto ahora de una edición histórico-crítica por parte de los profesores Rodríguez, Ánchel y Sesé. San Josemaría al escribir "Santo Rosario" perseguía al menos un triple objetivo: a) La contemplación. Hacer oración contemplativa mientras se van desgranando las avemarías del Rosario. b) A través de la contemplación fomentar la devoción hacia la Santísima Humanidad de Cristo, a su Madre y a San José. Y c) Ejercitarse en la vida de infancia espiritual. El presente volumen consta de dos partes: Una Introducción Histórico-Teológica, y la Exposición del texto con los comentarios al mismo. En la Introducción General los investigadores refieren la historia de "Santo Rosario" desde el manuscrito de 1931 –dónde, cómo y cuándo se escribió-, hasta las sucesivas ediciones que se realizaron, ya como libro, en vida de San Josemaría y después de su fallecimiento. Se tratan también las ilustraciones que realizó un joven estudiante de arquitectura, Don Luis Borobio, para la edición de 1945. El parágrafo 8, titulado "El Rosario en la historia de la Iglesia", rompe el hilo del relato y puede resultar arduo para el lector. Éste respira aliviado al reencontrarse con el texto de San Josemaría y los comentarios al mismo. Resulta especialmente interesante la relación que ponen de relieve los investigadores entre "Santo Rosario" y los "Apuntes íntimos" que escribía el autor en aquellas fechas. En ellos iba anotando sus reflexiones y los descubrimientos de su vida interior. Gracias a este paralelismo sabemos que "Santo Rosario", como después "Camino", no fueron un conjunto de consideraciones devotas que San Josemaría ofreciera a sus lectores, sino una parte de su propia vida interior. Hay que añadir que, a pesar de la complicación que suponen en esta parte el aparato crítico y la división en parágrafos, notas y observaciones, el resultado vale la pena. En ocasiones los investigadores se pierden en excesos de erudición; en otras abusan de la remisión a otros textos de San Josemaría distintos de los "Apuntes íntimos", pero en conjunto no estamos frente a un ejercicio de investigación bibliográfica, sino que prevalece el sentido espiritual de la lectura. Se mencionan algunos autores y libros que utlizó San Josemaría en aquella época, especialmente Santa Teresa de Lisieux en lo que se refiere a la vida de infancia espiritual.