Si esto es una mujer

La nueva serie policial de Lorenzo Silva, junto a Noemí Trujillo, con una mujer como protagonista.La inspectora de homicidios Manuela Mauri lleva siete meses de baja cuando recibe la visita de la oficial Guadalupe Larbi para pedirle que se reincorpore al trabajo: sólo ella, le dice, tiene la autoridad y el empuje necesarios para sacar adelante una complicada investigación en la que la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid no consigue avanzar.Tres meses atrás aparecieron restos humanos en los vertederos de Pinto y Valdemingómez. Pese a haber dedicado ingentes recursos, no se ha encontrado el cadáver completo y no hay una sola pista de la autoríadel crimen. Y lo que es peor: tres meses después sigue sin identificarse la víctima. Manuela se enfrentará de esta manera al mayor desafío de su carrera como inspectora de homicidios: la Operación Vertedero.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2019
314
9788423355723
Valoración CDL
2
Valoración Socios
2.5
Average: 2.5 (2 votes)
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Imagen de JavierCanals

Novela escrita a cuatro manos por Lorenzo Silva y su pareja, Noemí Trujillo. El estilo de la novela recuerda a la saga de Bevilacqua y Chamorro, incluyendo las reflexiones sobre la sociedad, sobre la formación de los hijos y sobre el modo de convivir con la maldad en sus expresiones más evidentes. La novela se lee con agilidad y resulta bastante creíble. Las pretensiones morales, políticas y antropológicas se quedan un poco cortas, sin dejar de ser en parte correctas.

El tema central no es la investigación, sino la prostitución basada en trata de mujeres africanas. Las descripciones sobre las diversas instancias involucradas en este tema, desde la policía y la Guardia Civil hasta los servicios sociales y, en este caso, una comunidad de religiosas, añaden un toque humano al sórdido tema de la novela. 

Desde el punto de vista del estilo y la narración, me quedo con las novelas de Bevilacqua y Chamorro, a pesar de su tono algo más negativo y sarcástico que esta.

Imagen de Azafrán

Manuela Mauri, la protagonista, es una subinspectora de la policía que acaba de pasar por un túnel negro de siete meses, tras el suicidio de su jefe y amante, el inspector de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Madrid, Rodrigo Alonso. Su situación laboral quedó peor que mal porque el detonante del suicidio fue la mala idea que Rodrigo tuvo de establecer una academia privada de formación de policías y de conseguir una filtración sobre el examen de la prueba. La inspectora Rosario Mañas, el inmediato superior de Manuela, se encargó de avivar la difamación de la fuga de información sobre el examen para hundirla, sobre todo, a raíz de un enfrentamiento personal, en el que Manuela perdió el control, la amenazó y le sacó el arma reglamentaria.

El final del túnel, para Manuela llega de manos de la oficial Guadalupe quien la visita en su casa y le pide su reincorporación. Llevan, en la Brigada, tres meses sin el menor atisbo de solución para un homicidio cuyo cadáver apareció seccionado en los vertederos de Las Dehesas, de Valdemingómez y en el de Pinto. La cabeza de una mujer de raza negra quemada en el primero y en el segundo, el tronco con restos de semen de tres hombres además del brazo derecho. El resto no había aún aparecido y después de tres meses sería difícil dar con ello.

La inspectora Rosario quien llevaba las diligencias de la investigación, infructuosa hasta el momento, se había ido de vacaciones. Ahora Guadalupe Labri y Miguel, otro de los componentes del equipo, le piden a Manuela que aproveche la ausencia de Rosario y saque del punto muerto la investigación. La motivación de Guadalupe es manifiesta: el cuerpo aparecido y Guadalupe son subsaharianas.

La vida personal de Manuela ha mejorado notablemente desde que vive en su casa su novio Alberto, médico que urgencias, quien la apoya incondicionalmente y le ayuda con sus dos hijos adolescentes, además de contribuir a los gastos de la casa. Manuela ha dejado de sentirse subyugada por su expareja quien aparecía y desaparecía de sus vidas de manera irresponsable sin contribución económica porque aún Manuela no le ha pedido el divorcio formalmente.

Tras la visita de Guadalupe, Manuela sigue los trámites para su reincorporación y se presenta ante el inspector jefe José Carranco. Antes de acudir a las oficinas, pide información a una policía jubilada y muy amiga suya sobre el caso del Vertedero, que es el nombre que le han asignado a este caso por resolver. Martina le facilita el nombre de una asistente social que trata de ayudar a las chicas negras que terminan en la prostitución tras su viaje desde el África subsahariana hasta el paraíso prometido de Europa. El viaje parece que comienza en Benin, Nigeria y, tras recorrer el desierto de Libia continúa por Italia, desde Sicilia a Milán, desde donde son enviadas al País Vasco, generoso en ayudas sociales que ya se encargan las mafias en percibir y administrar mientras las chicas son esclavizadas en barrios alejados del centro de ciudades, como la Colonia Marconi, donde negocian su cuerpo por veinte euros. A esos puntos se desplazan hombres sin escrúpulos, que se consideran con derecho a utilizar esos cuerpos desposeídos de su humanidad. Manuela recuerda haber leído Si esto es un hombre, de primo Levi: “Lo de estas chicas…, es lo más parecido a los campos de concentración en el siglo XXi y en una sociedad que se dice democrática y libre. Y viene del mismo sitio, del desprecio al otro y la ignorancia de su dolor. De la indiferencia de la comunidad donde se venden y las compran, de los que la gobiernan, de quienes hacen unas leyes que no lo impiden…” Págs. 299-300

De eso va esta novela policíaca, en el que policías y guardias civiles unen sus fuerzas para ponerle un nombre a aquella cara quemada y adjudicar la responsabilidad del crimen a sus autores, dos jóvenes universitarios que se han hecho hombres en una sociedad para la cual todo vale en el terreno del sexo. Acostumbrados al derecho a disfrutar del propio cuerpo en dicotomía con la razón del alma que nos dice que no todo vale, acostumbrados a esquivar toda responsabilidad que menoscabe ese derecho a disfrutar, podemos llegar a aberraciones como la que se describe al comienzo de esta novela. Lenguaje duro que se corresponde con una situación dura: el asesinato de una joven de 21 años, subsahariana, que es explotada por la mafia de los nigerianos. Y el asesinato y posterior violación y ensañamiento con el cuerpo, que troceado aparece en los vertederos de Pinto y Valdemingómez.

Siendo Lorenzo Silva el coautor, lógicamente, el inspector Vila, Bevilacqua, será determinante para el desarrollo de la investigación. Será Vila quien le facilite el nombre de comandante Bermejo, Guardia Civil, quien coordinará las acciones de la Guardia Civil y las de la policía.