Últimas Tardes con Teresa

Ambientada en una Barcelona de claroscuros y contrastes, Últimas tardes con Teresa narra los amores de Pijoaparte, típico exponente de las clases más bajas marginadas cuya mayor aspiración es alcanzar prestigio social, y Teresa, una bella muchacha rubia, estudiante e hija de la alta burguesía catalana. Los personajes de esta novela a la vez romántica y sarcástica pertenecen ya, por derecho propio, a la galería de retratos que configuran toda una época. Hito de la literatura española contemporánea, esta obra consolidó internacionalmente el nombre de su autor.

Ediciones

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2006
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Novela ambientada en Barcelona a finales de los años 50,donde se narra la breve relación sostenida por una joven universitaria, hija de un rico industrial, con un apuesto emigrante andaluz. La obra obtuvo en 1965 el premio Biblioteca Breve.

Desarrollada según una técnica de corte tradicional e inscrita en la corriente del realismo social que caracterizó la novelística española de la época, la obra muestra ciertos rasgos que indican un deseo de buscar nuevos caminos expresivos. Sobre una base sentimental que roza el folletín, el autor, a la vez que intenta penetrar en la psicología de los protagonistas, mezcla elementos políticos y sociales, sobre los que reflexiona para analizar el proceso de cambio que comenzaba a experimentar el país. Aunque a veces resulta convencional, revelando la falta de experiencia del autor, la obra, escrita con estilo ágil, consigue entretener. Sin embargo, más que en ella misma, su interés radica en el hecho de servir de testimonio sobre ciertos sectores sociales de aquella época y de mostrar cómo los novelistas jóvenes trataban de renovar los gustos imperantes.

La obra encierra un cierto pesimismo en su diseño sociológico, llevado hasta una situación límite no muy verosímil. De ella se desprende la pasividad de los menos favorecidos y los inútiles intentos de los intelectuales por redimirlos a base de charlas de salón; unos y otros son retratados con cierta ironía por el autor. Dentro de su enfoque realista, utiliza un lenguaje a veces crudo y arrabalero, y recurre con cierta frecuencia a pasajes eróticos descritos de forma vulgar, aunque sin llegar a la pornografía.