Un buen partido

«Tú también te casarás con quien yo diga», le dice la señora Rupa Mehra a su hija Lata al principio de esta historia. Desde ese momento, la búsqueda de un buen partido para Lata se convierte en el motor de este extraordinario fresco de la India de los años cincuenta, un país que aún restaña las heridas de su reciente independencia; donde los esfuerzos modernizadores tropiezan con las ancestrales costumbres y donde los matrimonios se conciertan por intereses familiares. En la tradición de Tolstói, George Eliot o Jane Austen, Vikram Seth nos ofrece una verdadera tranche de vie en la que los personajes viven, sienten, aman, odian y luchan por escapar o alcanzar su destino.

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2003
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Imagen de wonderland

Pocas veces un debut novelístico levantó tanta expectación ni consiguió un éxito tan deslumbrante: una monumental novela que la crítica comparó a Guerra y paz y a las obras mayores de Dickens. De la mano de Lata, nuestra joven, práctica y vivaz protagonista, y de su madre, la señora Rupa Mehra, tan dada a las lágrimas y a los excesos sentimentales, nos adentramos en una completísima galería de personajes que representan todo el tejido social de la India: nawabs, rajas, campesinos, intocables, profesores de universidad, zapateros, anglofilos a machamartillo, devotos hindúes y musulmanes, cortesanas, escritores, mujeres emancipadas y mujeres orgullosas de ser amas de casa, ministros, jueces, revolucionarios. Y entre ellos, naturalmente, los tres pretendientes entre los que Lata deberá elegir: el apuesto Kabir, el dinámico Haresh y el soñador Amit. Con un estilo transparente, poético e impregnado de una sutil ironía, donde la historia de amor se superpone a la historia política, donde los prejuicios religiosos conviven con la tolerancia y donde la lucha contra la injusticia puede conducir a la locura. «La obra más fecunda y prodigiosa de la segunda mitad del siglo XX» (Daniel Johnson, The Times).