Un día más con vida

Nos encontramos en la segunda mitad del siglo XX. Y allí donde estalla una guerra o una revolución, donde se produce un golpe de Estado o hay un imperio que se desmorona, casi seguro que transcurren ante ese excepcional testigo de la historia que es Ryszard Kapuscinski. Este libro, "Un día más con vida", fue escrito en 1976, y está considerada como una de sus mejores obras. El argumento del libro trata el fin del colonialismo portugués y la proclamación de la independencia de Angola el 11 de noviembre de 1975. Tres meses antes Kapuscinski se instala en Luanda donde asiste al éxodo blanco. Observa como van abandonando el país, médicos, ingenieros, bomberos, basureros y policías, corresponsales extranjeros, enviados especiales... e incluso los perros. Mientras, en su avance hacia la capital, la guerra por el poder en el futuro Estado soberano se recrudece por momentos, sembrado el caos, la desolación y la muerte.

Cuando está a punto de despegar el último avión y zarpa el último barco, se necesitan grandes dosis de valor o de insensatez para tomar la decisión de quedarse allí hasta la fecha señalada. El cronista bielorruso decidirá quedarse hasta el final. No porque sea un héroe o un loco, sino porque su sangre está envenenada por el periodismo, y por el afán de contar lo vivido.

Ediciones

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2003
184
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Sorprende que con tan pocos medios se pueda causar tanto dolor y tanto daño. Es la historia de la independencia y posterior guerra de Angola. La presencia colonial de Portugal en ese país terminó abruptamente con la "Revolución de los claveles" en 1975. Los portugueses se comprometieron a abandonar el país el 11 de noviembre. Competían por el gobierno de Angola tres fuerzas insurgentes: los pro-occidentales del FNLA, el izquierdista MPLA y el pro-sudafricano UNITA. Pocos días antes de la declaración independencia entran en el país por el Norte los zaireños con mercenarios blancos; desde Namibia los sudafricanos apoyados por la guerrilla de UNITA y por aire los cubanos para sostener al MPLA. Si como afirma el autor Portugal había hecho poco por su colonia, la guerra acabó con ese poco. La política de bloques generalizada en la época proyectó su sombra sobre el desarrollo de los hechos. Las grandes potencias no actuaban directamente sino a través de sus peones. A favor de Occidente el dictador zaireño Mobutu Seseseko y los sudafricanos; a favor del Este la República Popular de Congo-Brazaville y los cubanos. La guerra es ideológica, pero también tribal y económica; en uno de los países más empobrecidos del mundo se han empezado a extraer petróleo y diamantes. Todo es confusión. Entre los revolucionarios del Movimiento Popular militan portugueses blancos, mientras que el Frente Nacional es financiado por millonarios negros y la Iglesia Baptista norteamericana. Jonas Samivi, pro-occidental de UNITA, había recibido instrucción militar en China, en tanto que Agostinho Neto, dirigente del MPLA y primer Presidente de Angola, no es militar sino médico y poeta, hijo de un pastor protestante. El estado de guerra se mantuvo, con distinta intensidad, entre 1976 y el año 2000. Cuando las tropas sudafricanas se retiraron a Namibia cruzando el río Cumene, sus colaboradores negros tuvieron que hacerlo a nado y muchos se ahogaron ya que el puente era "sólo para blancos". Si bien el libro comienza de forma literaria, pronto se convierte en una crónica periodística trepidante en la que el cronista se muestra claramente a favor del MPLA y de los cubanos. Es inevitable preguntarse qué movió a Kapuscinski a permanecer en el país, en unas condiciones de extremo peligro, cuando se marcharon los demás corresponsales extranjeros y se temía una matanza general de la población blanca. El autor confiesa que guarda un recuerdo estremecedor del viaje a la frontera con Namibia. No faltan en la crónica los aspectos humanos e incluso humorísticos característicos del autor.

Imagen de cdl

Este libro cuenta la historia de un hombre, de un periodista sumido en la mayor soledad, que recorre la ciudad desierta y los frentes de batalla. Como siempre en la vida y aún en la guerra, los momentos de dramatismo se mezclan con los más frívolos. Saber transmitir eso, es precisamente una de las grandes cualidades de este periodista.

Pero "Un día más con vida" no es el típico relato de un periodista, o una simple crónica. Se trata más bien de un diario íntimo, escrito por un ser humano al límite de sus fuerzas, abrumado por su soledad y consciente de su indefensión ante la amenaza de muerte que se cierne sobre su cabeza. Igual que sobre las cabezas de tantos angoleños, militares y civiles, que protagonizan el libro.